Eventos de instrucción aplicados a la enseñanza bíblica

Por Syntia Barinia Meza Argueta

En el corazón de todo educador reside el indiscutible anhelo de lograr que sus estudiantes alcancen los objetivos de aprendizaje propuestos ya sea en la escuela dominical, el instituto bíblico o a nivel de estudios superiores.

Como educadores cristianos reconocemos que los procesos de formación y transformación en nuestros estudiantes son obra indiscutible del mover del Espíritu Santo en sus vidas, los maestros únicamente somos instrumentos en manos del Señor para guiar su aprendizaje, no obstante, nuestra práctica docente debe ser fruto de una preparación intencional y cuidadosamente diseñada. Esta preparación implica no solo la preparación de los contenidos o recursos didácticos sino también una preparación espiritual, para que el Señor nos guíe y ministre los corazones de los estudiantes para así lograr aprendizajes significativos que perduren no solamente en la mente sino también en el corazón.

Para lograr lo mencionado, es importante reconocer que el Señor mismo ha provisto a cada aprendiz de una estructura cognitiva única, que le permite construir saberes desde los dominios del conocimiento; es decir, podemos aprender conceptos, procedimientos y actitudes. El cómo se dan estos procesos cognitivos ha sido tema de estudio de las Ciencias de la Educación por décadas y los resultados de estos estudios se han socializados ampliamente para apoyar a los educadores en general.

Muchos de los hallazgos de las Ciencias de la Educación han sido insumos en el diseño y desarrollo curricular de planes de enseñanza bíblica en diferentes niveles, ya que proveen guía e información relevante para que el docente de educación cristiana facilite los procesos de instrucción, es decir podemos utilizar estos hallazgos de forma crítica y constructiva para aplicar metodologías que nos ayuden a ser comunicadores más efectivos de los principios bíblicos y las verdades eternas.

En tal sentido el presente escrito pretende guiar a los educadores cristianos en el camino de la reflexión sobre, la aplicabilidad de los eventos de instrucción en la enseñanza bíblica como herramientas para orientar el aprendizaje y facilitar el logro de los objetivos propuestos en el plan básico u en otro currículo de enseñanza (Gros & Verdejo, 1997). Esta propuesta plantea una adaptación de los presentado por Robert Gagné en su libro las Condiciones del aprendizaje en 1965 (Gagné, 1965) para ser aplicado en el aula de estudios bíblicos, ejemplificado con acciones concretas que realizo Jesús el maestro de maestros al hacer uso de los principios de la enseñanza en su ministerio. Los eventos educativos incluyen acciones que se desarrollan de forma progresiva en nivel de complejidad, al pasar de una acción perceptiva a la orientación continua hasta llegar al nivel de aplicación reflexiva de lo aprendido.

Evento uno: captar la atención. Capte la atención de sus estudiantes al iniciar la sesión de clase. Desarrolle una actividad que despierte el interés o la curiosidad en la temática, y que sirva de puente para la presentación del contenido, sin olvidar que esta actividad debe contribuir o estar alineada con el objetivo de aprendizaje. Ganar la atención es clave para que los estudiantes se dispongan para aprender.

Jesús sabía que ganar la atención e interés es uno de los principios del aprendizaje y prepara el camino para que el estudiante disponga su mente y corazón para aprender. Cuando Jesús recibió a Nicodemo sin duda captó su atención con la frase: “Te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Jn.3:30), esta poderosa declaración desencadenó muchas preguntas en Nicodemo quien estuvo atento en toda la conversación.  También podemos ver otro caso cuando Jesús siendo judío pidió a la mujer samaritana un poco de agua (Jn.4:7), o en el sermón del monte cuando enseñaba a un pueblo oprimido social y políticamente y hace referencia en su discurso a quienes son verdaderamente dichosos con la promesa que eso implicaba; esto naturalmente llamó su atención en tal momento de crisis.

Aquí ejemplos de actividades que pueden ayudar a captar la atención:

  • Una pregunta guía o detonadora
  • La discusión de un video corto
  • Una lección objetiva: usar un objeto para explicar una verdad bíblica
  • Un hecho bíblico, una noticia actual o un hecho histórico
  • Una infografía sobre el tema a discutir

Evento dos: Informar a los estudiantes los objetivos de aprendizaje. En este paso el maestro debe presentar de forma explícita los objetivos de aprendizaje de la sesión de clase y explicar que el estudiante será capaz de lograrlo con el aprendizaje adquirido. El conocimiento anticipado de los objetivos permite que el estudiante sepa que se espera de él.

Siguiendo con el ejemplo del sermón del monte, en Mateo 5, en diversos pasajes podemos ver con claridad cual era la expectativa de aprendizaje de Jesus respecto a sus seguidores, él era claro sobre como debían aplicar el mensaje del reino en su diario vivir. Por ejemplo, Jesús dijo:  “así alumbre vuestra luz delante de los hombres” (Mt.5:16), “cuando ores, no seas como los hipócritas” (Mt.6:5).

Para declarar los objetivos el maestro podría:

  • Declarar los objetivos de manera verbal
  • Escribir los objetivos en la pizarra o en un papelógrafo
  • Mostrarlos en la primera diapositiva de una presentación
  • Pedir a los estudiantes los lean en el aula virtual o en el material físico de la sesión de clase

Evento tres: Estimular los conocimientos previos. Antes de presentar el contenido un buen maestro debe indagar que conocen sus estudiantes sobre la temática, esto permite diagnosticar que base bíblica o teológica tiene, así el docente podrá guiar el aprendizaje de forma eficiente y asegurar un puente entre los nuevos saberes con los previos.

Jesús hizo evocación de los conocimientos previos en varias ocasiones, en el sermón del monte, “él dijo: Oísteis que fue dicho… pero yo os digo…”  (Mt,5:21-22, 27-28, 31-32, 38-39) al usar esta frase, de forma intencional Jesús estaba haciendo que recordaran las lecciones aprendidas de la Torá, e inmediatamente conectaba estos saberes con la disruptiva verdad que deseaba comunicar.

Para evocar los conocimientos previos se puede:

  • Presentar esquemas
  • Hacer pruebas diagnósticas con diferentes técnicas y sin valor sumativo
  • Promover un debate
  • Lanzar una encuesta corta y discutir los resultados
  • Discutir la definición de un concepto clave para el tema

Evento cuatro: Presentar el contenido: En este paso se dan a conocer los contenidos de la clase. Según Gagné es conveniente presentarlo haciendo uso de estrategias a partir de la naturaleza del contenido ya sea conceptual, procedimental o actitudinal. En todos los casos el contenido debe introducirse de lo simple a lo complejo, de lo concreto a la abstracto. A manera de ejemplo podemos ver la forma en que Jesús hizo uso de algo conocido para introducir una temática e ilustrar una verdad celestial abstracta y compleja para la mente humana al decir que “la lampara del cuerpo es el ojo (Mt.6:22), para ilustrar la importancia de tener una perspectiva espiritual correcta que ilumine nuestro interior, o ilustrar a con los cimientos de una casa la relación entre escuchar su Palabra y obedecerla (Mt.7:24-27), o la parábola del sembrador para explicar la disposición de los corazones a recibir, guardar y aplicar la palabra de Dios (Mt.13:1-9). ¡Oh cuan profunda es la didáctica de nuestro Señor¡

Para presentar el contenido se puede usar entre otros:

  • Exposiciones dialogadas del maestro como hizo Jesús en el sermón del monte
  • Foros de discusión
  • Lecturas guiadas de la Biblia o textos de soporte
  • Análisis de resultados de investigación o artículos
  • Clases magistrales (en menor medida)
  • Trabajos en equipos colaborativos

Evento cinco: Brindar guía u orientación al estudiante. Este evento pretende que el estudiante obtenga una guía clara sobre los cuales son los criterios de valoración y evaluación de la unidad temática, donde se provee el andamiaje y recursos didácticos para que retenga los conocimientos. Volviendo a Mateo 5, casi al final del sermón, y solo después de haber disertado sobre cómo deben vivir los que desean agradarle y seguirle, Jesús toma unos momentos para brindar orientación a sus discípulos. Él da indicaciones claras sobre cómo valora si un cristiano ha internalizado las verdades del reino de los cielos y declara: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt.7:20), este es su criterio de evaluación es el andamiaje provisto para evaluar a un discípulo convertido y redimido, y es el mismo criterio para el cristiano de hoy.

Para brindar la orientación al estudiante un maestro puede:

  • Brindar un repaso de los puntos clave a comprender y aplicar
  • Entregar y discutir una rubrica de evaluación con criterios medibles y tiempos estipulados
  • Brindar orientaciones sobre los pasos a seguir en la aplicación de una temática cuando esta es práctica
  • Ofrecer ejemplos de trabajos previos
  • Compartir buenas prácticas aplicadas por estudiantes previos

Evento seis: Provocar la práctica del aprendizaje: Este evento tiene como objetivo poner en práctica lo aprendido. Esta aplicación provee al estudiante la oportunidad de mejorar su comprensión y retención de los puntos clave del tema, por medio de la practica sin ser penalizado de forma sumativa. Este evento educativo permite al alumno confirmar lo que ha aprendido y recibir más instrucción u observaciones del maestro para tener éxito a futuro.

Después de haber enseñado a sus discípulos Jesús envía de dos en dos a un grupo de setenta. Antes de su salida les da orientaciones detalladas sobre que deben y no deben hacer (Lc.10-15), recuerde el evento 5. Les da la pauta para que valoren quienes aceptan el mensaje del reino de los cielos (evento 6). Jesús los envía a enseñar y predicar y provoca así, de forma intencionada una experiencia práctica que haría que los discípulos recordaran sus enseñanzas, sus consejos e instrucciones a medida que enseñaban a otros. La práctica tiene un valor fundamental en el aprendizaje ya que permite internalizar los principios aprendidos y preparar el camino para escalar a los niveles superiores de aprendizaje. Cuando los setenta regresan (Lc.10:17) los discípulos comentan al maestro su experiencia con gran entusiasmo.  Es posible imaginarse a nuestro Señor rodeado de sus discípulos, escuchando detenidamente sus anécdotas lleno de regocijo y dar gracias al Padre por ellos (Lc.10:17-23).

Para valorar la aplicación de los aprendizajes el maestro puede:

  • Escuchar las reflexiones orales o escritas de sus alumnos luego de la realización de la práctica
  • Revisar y retroalimentar bitácoras o diarios de campo
  • Retroalimentar ensayos de reflexión
  • Realizar foros de buenas prácticas, en clases de naturaleza práctica como homilética o hermenéutica.

Evento siete: Proporcionar retroalimentación – comentarios: En este evento el maestro ofrece al aprendiz sus comentarios sobre el desempeño en la práctica con el fin de afianzar el aprendizaje de la temática y mejorar el desempeño en las habilidades prácticas. Este paso es relevante ya que el estudiante tiene la oportunidad de recibir consejos prácticos de su maestro que le ayudarán a pulir sus habilidades, por ejemplo, en la predicación o enseñanza de la Palabra, la consejería pastoral la preparación de un sermón o exégesis.

En este paso es de tanta importancia que el maestro haga sus observaciones con ánimo de enseñar a otros (2 Ti.2:2) como que el aprendiz reciba la retroalimentación con humildad. En ambos casos vale la pena recordar las palabras del apóstol Pablo cuando dijo: “Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado” (Ro 12:3).

Siguiendo con el ejemplo del evento seis, leemos en Lucas 10:18 como Jesús proporciona retroalimentación a sus discípulos al tener una conversación franca con ellos y decir que no deben alegrarse por tener la autoridad delegada sobre los demonios, sino que se regocijen en ser salvos; esto hace que sus discípulos mejoren su comprensión y reflexionen sobre una de las verdades de mayor importancia en su proceso formativo: lo importante no es los que hagas en el ministerio al que fuiste llamado, lo más importante es la relación que se tiene con su Salvador y el milagro salvífico y transformador que el Señor hace en la vida de quien aprende.

Para dar retroalimentación de los aprendizajes el maestro puede:

  • Desarrollar un foro de experiencias vividas en la práctica
  • Realizar una actividad de discusión con enfoque formativo
  • Realizar una reflexión al final de la practica
  • Dar retroalimentación a cada grupo luego de su exposición del tema

Evento ocho: Evaluar el desempeño. Este paso provee al maestro la oportunidad de valorar el desempeño sus aprendices. Esta evaluación se realiza de forma alineada con el objetivo que se pretende lograr, es decir, si el objetivo plantea que el estudiante podrá aplicar los pasos de elaboración de una exegesis, la actividad de evaluación debe proveer la oportunidad de valorar si siguió o no los pasos, no si los puede explicar o enumerar.

Al continuar con el ejemplo del envío de los setenta, utilizado en el evento 6 y 7, es posible ver en el evangelio de Lucas (Lc.9:1-6) como Jesús delegó autoridad en sus discípulos para hacer la obra y predicar el reino de Dios. Su objetivo era que llevaran el mensaje del reino y prepararan su camino en las ciudades que él visitaría luego. Al hacer esto, los preparaba para la tarea futura de cumplir con la gran comisión donde serían dispersos por todas las naciones para predicar el evangelio. Es evidente que, al regreso de los setenta, Jesús escuchó y evaluó las experiencias vividas por los discípulos y se muestró satisfecho con el logro de sus enviados al indicar que se regocijo en espíritu y dijo: “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó” (Lc.10:21b).

Finalmente, en los versículos 23 y 24 Jesús motiva tiernamente a sus discípulos, los llama dichosos y privilegiados. Que maravilloso espacio de instrucción, ese fue un momento íntimo de reflexión y profundo aprendizaje sobre el amor, revelación y gracia del Padre sobre los elegidos, del que fueron participes únicamente porque así le plació a Él (Lc.10:21).

A manera de conclusión se puede decir que la aplicación de los eventos educativos sin duda serán de apoyo en la gestión de la sesión de clase bíblica, por medio de la aplicación de una secuencia didáctica diseñada forma intencional enfocada en el logro e los objetivos de aprendizaje y anhelo de que los aprendices realicen procesos reflexivos  (conocimiento, concientización, control y naturaleza de los procesos de aprendizaje personal) y el cómo pueden aplicar lo aprendido en sus ministerios locales.

 

Bibliografía

Biblia Reina Valera. (1960).

Gagné, R. (1985). The Conditions of Learning. Wadsworth Publisher.

Gros, B., & Verdejo. (1997). Diseños y programas educativos: pautas pedagógicas para la elaboración de software (1 ed.) Ariel.

 

 

 

 

 

 

Syntia Barinia Meza Argueta

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