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(14) EL COMIENZO DE UNA NUEVA ERA clase para la escuela dominical (tomo 3)

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Lucas 1:68 Bendito el señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo.

La era de la gracia de Dios, que comenzó con el nacimiento de Juan el Bautista, todavía sigue vigente hoy.

Lucas, compañero de viaje de Pablo, era gen­ til de nacimiento y un médico que registró con detallado recuento lo que hoy conocemos del nacimiento de Jesús. En este estudio veremos los acontecimientos milagrosos que preceden el nacimiento de Jesús, los de Juan el Bautista. Con el anuncio a Zacarías de que tendría un hijo, Juan marca el inicio de una nueva era que cam­biaría la vida de muchos en ese tiempo y en los próximos siglos.

Los evangelios registran que Juan el Bautista fue una figura clave en la primera venida de Cristo. Sirvió como precursor de Cristo, llamando a la gente a arrepentirse en preparación para su venida. Este mensaje de arrepentimiento lo con­virtió en una figura célebre entre el pueblo judío, ya que la corrupción había surgido entre los líde­ res de Jerusalén. Como resultado, Juan era extre­madamente popular entre la gente que deseaba una reforma espiritual. Sin embargo, este men­saje de arrepentimiento (y, por lo tanto, un lla­mado a la reforma) también provocó oposición.

Dios llamó a Juan para proclamar el arre­pentimiento y anunciar a Cristo, y Juan cumplió este llamado. El mensaje de arrepentimiento es importante hoy, pues el arrepentimiento abre el corazón al maravilloso don de la gracia de Cristo: La Salvación y la vida eterna.

Parte 1—El nacimiento de Juan es anunciado

□ Una oración ha sido respondida Lucas 1:5-13

El milagroso poder de Dios se centra en la vida de Juan el Bautista, empezando con el anuncio de su nacimiento. Juan nació en el hogar de un sacerdote llamado Zaca­rías y su esposa Elisabet. Ambos eran justos ante Dios y de edad avanzada, pero no tenían hnos porque Elisabet era estéril. Zacarías ejercía el sacerdocio como parte del grupo de sacerdotes que ministraban en el templo en el momento en que ocu­rrieron los eventos en este pasaje. El ángel Gabriel se apareció a Zacarías mientras él quemaba incienso en el templo a la hora de la oración.

Esto turbó a Zacarías, pero el ángel rápidamente lo tranquilizó con buenas noti­cias: Dios había oído su oración. Algunos han concluido que Zacarías oraba por un uno. Sin embargo, dos hechos contradicen esta idea. Primero, Zacarías y su esposa eran avanzados en años y ya no podían tener hijos. Segundo, siendo el sacerdote que representaba al pueblo, Zacarías habría estado presentando las necesidades y peticiones de la nación, y no sus peticiones personales. Como resultado, muchos eruditos concluyen que Zacarías, así como todas las personas piadosas en Israel, habría estado orando por la venida del Mesías. Esta era la gran esperanza y el deseo de la nación, que Dios enviara al Prometido a su pueblo.

□ Juan: Empoderado por el Espíritu Santo Lucas 1:13-17

Si bien Dios había respondido la oración de Zacarías, también proporcionó una bendición adicional: Zacarías y Elisabet tendrían un hijo. Dios identificó que el niño sería un varón e instruyó que la pareja lo nombraría Juan. Tal bendición cla­ramente fue un milagro del Señor. El nombre Juan significa «el Señor es lleno de gracia» u «ofrece gracia», y anuncia el ministerio de Cristo. El ángel también habló en detalle sobre el carácter de Juan y el efecto que él tendría en su familia, así como en la nación. Entre las cosas que el ángel reveló sobre Juan estaba el hecho de que sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre (v. 15). Dios tenía en mente un ministerio específico para la vida de Juan, y lo empoderó para ello desde el comienzo mismo de su vida. El pecado y la incredulidad habían sepa­rado a muchos judíos de su Dios, y Juan le recordaría a la gente su necesidad de volver a Él. La incredulidad había impregnado a familias enteras, ya que la gente ignoraba la Palabra del Señor, pero Juan llamaría al pueblo a la obediencia, a pre­ pararse para recibir al Mesías.

El mensaje del ministerio de Juan todavía se aplica hoy. Nosotros también debemos preparar nuestro corazón para el gobierno de Cristo y sometemos dia­riamente a su autoridad. Necesitamos el poder del Espíritu en nuestra vida para ministrar eficaz y poderosamente en un mundo pecaminoso.

Parte 2—La reacción de Zacarías

□ Zacarías expresa incredulidad Lucas 1:18-22

Zacarías reaccionó primero con incredulidad al mensaje del ángel (Lucas 1:18), ya que ambos habían pasado la edad de procrear. Sin embargo, Zacarías posible­ mente recordó algunos acontecimientos importantes de la historia de Israel. Sin duda conocía la historia de Abraham y Sara, y cómo Sara dio a luz un hijo en su vejez (véase Génesis 15:4; 17:5, 15-17; 21:1). También, Rebeca fue estéril veinte años antes de dar a luz a Jacob y Esaú (Génesis 25:20-26). Y Raquel había sido estéril antes de dar a luz a José (Génesis 30:22-24). Cabe señalar que los tres ejem­plos, y los hijos que nacieron de ellos, desempeñaron un papel importante en el avance del plan de Dios de enviar a su Hijo Jesús, el Mesías.

Estos milagros anunciaron lo que Cristo mismo enseñó: «Para Dios todo es posible» (Mateo 19:26). El Dios a quien servimos desde el principio ha hecho mila­ gros para el cumplimiento de su plan. Por su incredulidad, el ángel Gabriel privó a Zacarías del habla (Lucas 1:19-22) hasta el momento de dar nombre al bebé des­pués de su nacimiento (w. 62-64). Los que estaban en el templo notaron que había tenido una experiencia asombrosa y pensaron que había sido una visión del Señor.

□ El Señor es bondadoso Lucas 1:23-25

Elisabet quedó embarazada, tal como el ángel lo anunció. Elisabet sintió gran gozo de ser parte de lo que Dios estaba haciendo en su pueblo. Dios hizo posible que esta mujer, que había pasado la edad de tener hijos, quedara embarazada. En los tiempos bíblicos, una esposa sentía una gran tristeza y un sentido de deshonra si no tenía hijos, y Dios la había librado de esta condición. Además, Dios tenía un plan maravilloso para su hijo, e incluso lo llenó de poder antes de que naciera. Las palabras de Gabriel revelan la providencia de Dios. Había ejercido control sobre los detalles de la vida de Juan, y Elisabet era parte de ello.

Juan preparó al pueblo judío para la venida de Cristo. Trabajó arduamente por el noble objetivo de dirigir el corazón de cada persona al Salvador del mundo. Juan jugó un papel crucial en esto. Dios ejerció su poder soberano para que Juan pudiera ocupar su lugar en la historia de la salvación.

Parte 3—El nacimiento de Juan

□ La llegada de Juan

Juan nació, tal como lo anunció el ángel. Zacarías y Elisabet presentaron a su hijo para ser circuncidado al octavo día, momento en que por costumbre se anunciaba el nombre del niño (véase Lucas 1:13). Juan sería el precursor de Jesucristo, el Mesías. Los miembros de la familia estaban confundidos y pidieron una explica­ción sobre el nombre del niño. Zacarías confirmó el nombre en forma escrita. En el momento en que Zacarías escribió el nombre del niño, su habla fue restaurada por su obediencia. Las multitudes en el área reflexionaron sobre la seriedad e importancia de lo que había sucedido y se preguntaron qué significaría todo.

La obediencia sigue siendo, y siempre será, parte central de nuestro andar con Dios. Cuando damos un paso en obediencia a Dios y le pedimos que obre en nues­tras circunstancias, su poder y su gracia serán evidentes para quienes nos rodean.

□ El llamado de Juan Lucas 1:76-80

En Lucas 1:76-79, Zacarías pronunció una bendición sobre Juan, pero esta no fue una bendición paterna común. Zacarías fue lleno del Espíritu Santo y habló un mensaje profético sobre su hijo. (Véase el versículo 1:67.) Zacarías profetizó que Juan sería el precursor del Mesías, anunciando la salvación de Dios mediante el perdón de los pecados. Juan proclamaría la misericordia de Dios, personificada en su Hijo, el Mesías. Juan creció tanto física como espiritualmente. Pasó su vida en tierras agrestes y áridas, alejado de distracciones y en un lugar ideal con el fin de prepararse para su crucial ministerio.

¿Qué nos dice Dios?

Comenzó una nueva era cuando Dios envió a su Hijo Jesús para ser el Salvador del mundo. Después de siglos de preparación y profecías, Dios envió a un precur­sor, llamado Juan, a preparar el camino para el Mesías. Si bien es posible que no hayamos tenido un llamado desde nuestro nacimiento como el de Juan, Dios sí nos ha llamado a cada uno a seguirlo y a señalar al mundo el camino a la salvación a través de Jesús.

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