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PASANDO LA ANTORCHA por Pbro. Mario Álvarez Féria

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Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles
que sean idóneos para enseñar también a otros (2 Timoteo 2:2).

Cada cuatro años el mundo observa el desarrollo de una antigua costumbre o ritual: la entrega de la antorcha olímpica. Las ceremonias inaugurales no pueden comenzar hasta que el último portador de la llama llega al estadio. La antorcha vincula simbólicamente los Juegos Olímpicos con su historia de 2700 años.

“Pasar la antorcha” se ha convertido en una expresión común, que se utiliza cuando un líder le entrega el mando a otro, o cuando un querido director de orquesta entrega su batuta, o cuando una gran figura deportiva adiestra a su sucesor. En ocasiones la persona que se aleja hace un emotivo discurso de despedida. Él o ella ha concluido su tarea, ha llegado el momento de pasarle la antorcha a otra persona. Veamos pues, lo que representa para nosotros pasar la antorcha:

Lo que has oído de mí ante muchos testigos… De mí… del griego emou, denota subjetivamente lo que yo poseo, Cuando hablamos de pasar la antorcha estamos hablando de pasar al relevo lo que yo tengo. Pablo recibió el evangelio directamente de Dios: pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo (Gálatas 1:12), ahora él está entregando a Timoteo lo que tiene, es decir, el evangelio y la doctrina.

Fue Pablo quien compartió la verdad de Jesucristo a la familia de Timoteo. El resultado fue que tres generaciones se convirtieron en seguidores del Señor (la abuela, la madre y el propio Timoteo). Timoteo había sido testigo de la predicación de Saulo en diversas situaciones, y luego fue ordenado por el apóstol y otros ancianos para la obra del ministerio. Desde esa ocasión indudablemente recibió y guardó en su corazón lo que Pablo le entregaba. Nada se había hecho en secreto, por lo contrario, había sido ante muchos testigos.

Con toda la razón se llega a la conclusión de que el apóstol se refería al evangelio cuando dijo: lo que has oído de mí. Sin duda alguna muchos hemos recibido de parte de Dios algo divino y eso es el evangelio y la doctrina del Señor.

Hemos recibido en diversas situaciones el mismo evangelio que ha transformado nuestra vida a través de diferentes hombres de Dios que nos han dejado el legado para que lo cuidemos, lo prediquemos y lo entreguemos a otros (a nuestros hijos, a nuestra familia y a nuestras generaciones), tal como el Señor no los ha entregado.

Es triste tomar la antorcha y quedarse en el camino sin entregársela a nadie. Pero es maravilloso caminar con la an “Pasar la antorcha” se ha convertido en una expresión común, que se utiliza cuando un líder le entrega el mando a otro, o cuando un querido director de orquesta entrega su batuta, o cuando una gran figura deportiva adiestra a su sucesor. En ocasiones la persona que se aleja hace un emotivo discurso de despedida. Él o ella ha concluido su tarea, ha llegado el momento de pasarle la antorcha a otra persona. Veamos pues, lo que representa para nosotros pasar la antorcha: Lo que has oído de mí ante muchos testigos… De mí… del griego emou, denota subjetivamente lo que yo poseo, Cuando hablamos de pasar la antorcha estamos hablando de pasar al relevo lo que yo tengo. Pablo recibió el evangelio directamente de Dios: pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo (Gálatas 1:12), ahora él está entregando a Timoteo lo que tiene, es decir, el evangelio y la doctrina. Fue Pablo quien compartió la verdad de Jesucristo a la familia de Timoteo. El resultado fue que tres generaciones se convirtieron en seguidores del Señor (la abuela, la madre y el propio Timoteo). Timoteo había sido testigo de la predicación de Saulo en diversas situaciones, y luego fue ordenado por el apóstol y otros ancianos para la obra del ministerio. Desde esa ocasión indudablemente recibió y guardó en su corazón lo que Pablo le entregaba. Nada se había hecho en secreto, por lo contrario, había sido ante muchos testigos. Con toda la razón se llega a la conclusión de que el apóstol se refería al evangelio cuando dijo: lo que has oído de mí. Sin duda alguna muchos hemos recibido de parte de Dios algo divino y eso es el evangelio y la doctrina del Señor. Hemos recibido en diversas situaciones el mismo evangelio que ha transformado nuestra vida a través de diferentes hombres de Dios que nos han dejado el legado para que lo cuidemos, lo prediquemos y lo entreguemos a otros (a nuestros hijos, a nuestra familia y a nuestras generaciones), tal como el Señor no los ha entregado. Es triste tomar la antorcha y quedarse en el camino sin entregársela a nadie. Pero es maravilloso caminar con la anentregársela a nadie. Pero es maravilloso caminar con la an “Pasar la antorcha” se ha convertido en una expresión común, que se utiliza cuando un líder le entrega el mando a otro, o cuando un querido director de orquesta entrega su batuta, o cuando una gran figura deportiva adiestra a su sucesor. En ocasiones la persona que se aleja hace un emotivo discurso de despedida. Él o ella ha concluido su tarea, ha llegado el momento de pasarle la antorcha a otra persona. Veamos pues, lo que representa para nosotros pasar la antorcha: Lo que has oído de mí ante muchos testigos… De mí… del griego emou, denota subjetivamente lo que yo poseo, Cuando hablamos de pasar la antorcha estamos hablando de pasar al relevo lo que yo tengo. Pablo recibió el evangelio directamente de Dios: pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo (Gálatas 1:12), ahora él está entregando a Timoteo lo que tiene, es decir, el evangelio y la doctrina. Fue Pablo quien compartió la verdad de Jesucristo a la familia de Timoteo. El resultado fue que tres generaciones se convirtieron en seguidores del Señor (la abuela, la madre y el propio Timoteo). Timoteo había sido testigo de la predicación de Saulo en diversas situaciones, y luego fue ordenado por el apóstol y otros ancianos para la obra del ministerio. Desde esa ocasión indudablemente recibió y guardó en su corazón lo que Pablo le entregaba. Nada se había hecho en secreto, por lo contrario, había sido ante muchos testigos. Con toda la razón se llega a la conclusión de que el apóstol se refería al evangelio cuando dijo: lo que has oído de mí. Sin duda alguna muchos hemos recibido de parte de Dios algo divino y eso es el evangelio y la doctrina del Señor. Hemos recibido en diversas situaciones el mismo evangelio que ha transformado nuestra vida a través de diferentes hombres de Dios que nos han dejado el legado para que lo cuidemos, lo prediquemos y lo entreguemos a otros (a nuestros hijos, a nuestra familia y a nuestras generaciones), tal como el Señor no los ha entregado. Es triste tomar la antorcha y quedarse en el camino sin entregársela a nadie. Pero es maravilloso caminar con la an

torcha en alto, entregarla y entrar al estadio donde nos esperan para darnos un recibimiento acogedor. Cristo nos dará la bienvenida.

…esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Encarga viene del griego paratithemi que significa encomendar, poner, depositar. A Dios le ha placido depositar su confianza en nosotros para predicar el poderoso evangelio de salvación en todos los rincones del mundo, es un privilegio que a ti y a mí nos encargue esta encomienda.

La palabra “fieles” viene del griego pistos que significa, digno de confianza. Dios nos ha dado el mensaje transformador para entregarlo a personas dignas de confianza. “Idóneos” proviene del griego hikanoi, que significa capaces, calificados. Quienes reciban la antorcha deberán tener la condición o capacidad suficiente para sortear los obstáculos que se presenten durante la carrera, como las doctrinas erróneas, por ejemplo. Pablo le dijo a Timoteo no un neófito (1 Timoteo 3:6). El siervo de Dios tiene que estar capacitado en lo teológico y lo espiritual. Es un desafío para nosotros la preparación. Timoteo debe encargar el contenido de la predicación y las enseñanzas de Pablo a hombres fieles y dignos de confianza, capacitados para pasar a otros la antorcha del conocimiento de Dios en Cristo. Como líderes tenemos la gran responsabilidad de entregar la antorcha ardiente del evangelio a personas no solamente fieles sino también idóneas.

Lo idóneo y lo fiel van de la mano. No se puede entregar la antorcha a personas que tengan solamente la suficiente capacidad teológica pero sean rebeldes o infieles. Tienen que estar calificados en todos los aspectos. …también a otros. No necesariamente “diferentes”, sino a otros. Esta es la manera de pasar a la antorcha de la luz del conocimiento de Dios. Pablo enseñó a Timoteo para que a su vez enseñara a otros, los cuales enseñarán también a otros por su parte; una cadena sin fin, de instrucción para la propagación del evangelio. Es importante, pues, seguir trabajando en la predicación y la enseñanza, legado divino que se nos transmitió a través de innumerables generaciones de creyentes que nos precedieron, para entregárselo a nuestros hijos, a nuestra familia y a las generaciones venideras. Dios nos ayude a ser hombres fieles e idóneos que enseñen y trasmitan a otros la verdadera doctrina.

fuente Aviva 17, edicion octubre 2015

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