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PERMANECER HASTA EL FIN por Pbro. Jose Inmar Valle

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Hebreos 3: 13 y 14

S omos hechos participantes de Cristo (Hebreos 3:14). Esta sola expresión nos da la razón suficiente para perseverar en el Señor hasta el fin. Al participar de Cristo somos levantados a niveles gloriosos de salvación, esperanza, y victoria definitiva; nos incorporó a su casa, la familia de la fe; a su comunión; a sus promesas; y a su reino (3:6). Jesucristo tomó nuestra miseria de muerte y nos dio vida (2:9). El Espíritu Santo fue derramado en nuestro ser y nos plantó la naturaleza divina al hacernos renacer para una esperanza viva (6:4, 5); nos hizo participar de la vocación celestial (3:1; 8:5; 11:14, 16; 12:22). Tenemos una salvación tan grande que descuidarla sería el error más desastroso de nuestra existencia y de consecuencias gravísimas; nos perderíamos de la más grande oportunidad de vivir la plenitud del reposo, la confianza y la seguridad que tenemos en Cristo para esta vida y la venidera (Josué 1:3; Hebreos 4:11; Efesios 1:3, 11, 15-23).

Cristo es superior a todos y a todo, y esta es otra razón para permanecer porque no hay nada que merezca nuestra entrega aparte de él. Nuestra mejor causa para luchar es la fe que hemos recibido. Si la ley fue de gran bendición y gloria con Moisés y con todo su ceremonial y ministerio angelical, cuánto más la fe que tiene como fundamento las glorias de Jesucristo, quien es superior a Moisés y a los ángeles en su persona, en su ministerio y en el reposo que produce. La carta a los Hebreos nos anima a permanecer fieles al Señor porque tiene grande galardón para los que esperan en él. La supremacía de Jesús es tal que no hay nada que valga la pena en todo el universo para alejarnos del Dios vivo. Dios en persona está dirigiendo esta grande salvación.

Considerad a… Cristo Jesús (3:1). Poner más atención a Cristo, estudiarlo con más cuidado y dedicación para explorar sus riquezas. El valor de esta salvación la podemos evaluar desde el acto mismo de la misión de Jesús como apóstol y Sumo Sacerdote. Dios se hizo hombre para realizar esta salvación, y envuelve un sacrificio cruento para pagar su precio. Valorar esta salvación nos hará entender al apóstol Pablo cuando dice: todo… lo tengo por basura, para ganar a Cristo (Filipenses 3:7-9), o a la sulamita: estoy enferma de amor (Cantares 5:8). También podremos decir: no hay otro como mi amado, sólo él es Dios, sólo él murió para perdonar pecados. Sólo él resucitó de los muertos. Sólo él bautiza con Espíritu Santo y fuego.

Sólo él ascendió a los cielos de donde volverá para llevarnos con él. Por esta esperanza Moisés renunció al trono de Egipto. Abraham, aunque creyó que Dios le cumpliría todas las promesas de bendición material, valoró como superior la patria celestial (Hebreos 11:10). Muchos otros dieron la vida esperando su cumplimiento. Con esta nube tan grande de testigos que estuvieron dispuestos a darlo todo para no perderla, cómo podemos nosotros abandonar tanta riqueza por nada. Permanecer es mantenerse sin cambios en un de terminado estado, condición o situación (Diccionario General de la Lengua Española). Es el acto de mantenerse constante en algo, o de insistir en la práctica de una doctrina (Nuevo Diccionario de la Biblia).

Perseverancia es una continua permanencia en algo. Teológicamente hablando, la perseverancia de los santos significa mantenerse en la fe y la santidad para no caer de la gracia y ser descalificados (Gálatas 5:4; 1 Corintios 9:27), de aquí que la mejor definición de un cristiano es aquel que permanece en la palabra de Cristo (Juan 8:31), y es esa permanencia la que garantiza la fe y la santidad hasta el día postrero (Filipenses 1:6; 1 Pedro 1:5). Apartarse es dejar de seguir algo, en especial una norma, un modelo, una línea de pensamiento. apartarse del camino, equivocarse (Diccionario General de la Lengua Española). La idea general del hebreo sería cambiar de lugar, extraviarse, ser infiel, volverse atrás, ser un extraño, ser repulsivo (Diccionario de Hebreo Bíblico). En griego sería separarse, alejarse, retirarse, navegar en otra dirección (Léxico Griego del Nuevo Testamento). Apartarse del evangelio de la gracia es apartarse de Dios. Predicar la ley es pervertir la salvación por gracia, como si el sacrificio de Cristo en la cruz no fuese suficiente. Ten cuidado del amor que se te da, es tu cielo o tu infierno (Matthew Henry, Comentario a Oseas 11:7).

Cómo saber si nos estamos alejando de Dios Hay indicadores.

La apostasía es la culminación de un proceso que puede empezar con algo muy pequeño. Nadie planea ser apóstata, esto viene por vías muy sutiles y engañosas que ciegan el entendimiento; desemboca en endurecimiento del corazón, incredulidad y resistencia al Espíritu Santo.

Puede comenzar por: descuido espiritual (2:3) o negligencia al no valorar el proyecto de salvación. Vagar en el corazón (3:10,11) o tibieza, indefinición –“ni de aquí ni de allá”–. Israel un día le decía sí al Señor, y luego adoraba ídolos. Dios se disgusta con los indecisos. Incredulidad, o fe debilitada (Heb. 3:12). Dureza de corazón (3:15) o insensibilidad a la palabra. Niñería espiritual (5:11-6:3), por carencia de doctrina sólida. Falta de temor a Dios (4:1) o ligereza espiritual, falta de reverencia a las cosas santas. Desobediencia a la Palabra (4:6). Pereza espiritual (6:12). Falta de paciencia (6:15). Pecado deliberado (3:13; 10:26). Apostasía (6:4-6) o rechazo definitivo al Hijo de Dios y resistencia a la obra del Espíritu Santo.

Quiénes son los que se pueden apartar del Dios vivo

Cualquiera: …habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. Los que tentaron a Dios fueron los que salieron de Egipto, los que vieron los milagros, ellos pecaron (Hebreos 3:16-19). Rápidamente olvidaron la gran salvación de la salida de Egipto, el paso del Mar Rojo y los continuos cuidados divinos por el desierto. Perdieron de vista al Señor: puestos los ojos en Jesús, el autor y consumidor de la fe (Hebreos 12:2). Perdieron la experiencia de los grandes milagros. Perdieron de vista el futuro, …la certeza de lo que se espera (Hebreos 11:1). La tendencia del ser humano es endurecer su corazón para no oír la voz de Dios y puede suceder a todos, sin importar el tiempo que tengan en el evangelio. Israel había visto las obras de Dios por 40 años (Hebreos 3:9) y fueron tentados a hacer lo malo. “Endurecer” contiene la imagen de volverse seco y tieso. Para el judío, que veía el corazón como el asiento de todo su ser, significaba una catástrofe espiritual. Describe un corazón que había gustado y conocido las bendiciones de Dios, pero que en incredulidad deliberada se había apartado de esas bendiciones. Ese fenómeno puede ser llamado suicidio espiritual, ya que es imposible para el Espíritu obrar el arrepentimiento en corazones incrédulos. Hay una advertencia en los seiscientos mil hombres mayores de edad que quedaron postrados en el camino hacia la tierra prometida, sólo Josué y Caleb entraron.

Cómo podemos evitar caer en la apostasía?

Mirad… (Hebreos 3:12). Estar atentos, hacerse un chequeo constante; estar conscientes, estar alertas, despiertos, activos, vivos, etc. …dice el Espíritu Santo: si oyeres hoy su voz (3:7); escuchar la voz de Dios por su Palabra y tener comunión con el Espíritu Santo. …me probaron (3:9); la tentación en el desierto, pidiendo carne, más allá de la provisión de maná; debemos vivir conformes con la misericordia de Dios en sus provisiones diarias. …exhortaos los unos a los otros (3:13). Pertenecer a una denominación nos protege, cuidémonos los unos a los otros, en relación a nuestra conducta. Los creyentes se pertenecen el uno al otro y se necesitan. Moisés, Caleb y Josué trataron de animar a Israel. Todos ellos necesitaban animarse constantemente unos a otros, porque el pecado puede ser muy engañoso, disfrazando su horrible propósito, diluyendo su sabor venenoso y al final destruyendo por completo. La fe cristiana y la salud espiritual no son simplemente asuntos entre un hombre y Dios, sino que también entre los hermanos en la fe.

Reunirse en congregaciones locales es necesario para que podamos exhortarnos los unos a los otros cada día con palabras de alerta, de consejo, de ánimo y de consuelo. Debemos tener amigos y mentores en la iglesia. Cada día (3:13); el corazón humano tiende siempre a olvidar lo que acaba de recibir; necesitamos estar siempre congregados, recibiendo la exhortación de la Palabra; la gente tiende a desconectarse de todo lo que está pasando en la iglesia, y no tiene profundidad en sus convicciones. …entre tanto que se dice: hoy (3:13); el corazón humano requiere estarse martillando cada día con la modelación divina en su Palabra, para no volverse insensible a las cosas espirituales. Hoy (vv. 13, 15). No basta preocuparse por el pasado ni de lo que sucederá en el futuro, ya que existe un “hoy” de suma importancia. Del efímero hoy puede depender el eterno mañana. Tomando esto en cuenta, he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación (2 Corintios 6:2); hoy es la oportunidad, vivamos la fe día a día al máximo. El ayer ya se ha ido, y el mañana quizás nunca llegue; pero en su providencia Dios nos ha dado el hoy.

Porque somos hechos participantes de Cristo (3:14); tenemos su naturaleza, su savia, su vida en nosotros que da fuerza para seguir. Con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio (3:14); es decir, que tenemos una meta, y es perseverar. Sólo el llamado celestial conduce a Dios y lleva hasta el cielo. Y en materia de eternidad debemos ir a la segura, y esa seguridad sólo está en Cristo. Es necesario cultivar y fortalecer la fe, la confianza, la paciencia y la perseverancia (10:22, 35, 36, 37, 38, 39). En Dios siempre hay esperanza (6:9; 10:39). Nuestro lugar no es Egipto ni el desierto, es la victoria en Cristo. Cuidado con la duda, la dureza de corazón y la maldad. Aquí en la tierra no nos queda nada; nuestra escatología nos dice que Cristo ya perdonó nuestros pecados para siempre y que lo mejor está por venir: Una patria mejor (11:16); aquí sólo somos peregrinos (13:14); ya debemos sentirnos en la ciudad celestial (12:22). Cristo vendrá, no tardará y no fallará (10:37); sigamos firmes hasta el fin sin retroceder por nada de este mundo (3:14; 6:15; 10:35, 38, 39).

fuente: aviva 19, edición abril 2016
Pbro. José Inmar Valle
Pbro. José Inmar Valle
El Pbro Inmar Valle es lider del Concilio en el norte del país, estudiado y graduado de ISUM, y Pastor-conferencista. colabora con la revista aviva, hombre inteligente , sencillo y amoroso de su familia y del Señor Jesús.

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