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¿SE ACABÓ EL AMOR O YA NO TE QUIERO? pbro. Daniel de los Reyes V. En Cursivas

¿SE ACABÓ EL AMOR O YA NO TE QUIERO?

También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. Mateo 5:31,32.

EL REPUDIO. La palabra es dura y difícil. Aunque es un término que viene del tiempo de Moisés y la ley, Jesús la usa de manera exacta y directa para describir una realidad social de su tiempo. Al parecer todo comienza con una desavenencia que se alimenta de pequeñas e insignificantes cosas que cuando se juntan, han creado un caldo fuerte y grande, al grado que la olla estalla con el repudio.

El rechazo es un expresión dolorosa que denota desaire y aborrecimiento. Muchas preguntas quedan en el ánimo de todos los que viven alrededor de un caso similar. Luego los contrastes de los tiempos bellos cuando todo era amor. El ser humano pasa de un estado de ánimo a otro con el cambio de clima y horario.

Del ¡cuánto te quise! Al ¡ya no te quiero! Existe un pequeño paso y muchos hogares han sido destruidos por el flagelo del repudio. Antes existe el alejamiento emocional, el divorcio en ciernes, la separación de cuerpos.

EL DIVORCIO.
La segunda mitad del siglo 20 fue estrujante para las familias ver la separación definitiva de muchos matrimonios. La iglesia recurrió a cuanto pudo para detener la marea del mundo que acabó afectando a muchas parejas dentro del medio cristiano.

El acto se confirma con una carta, es decir, de manera definitiva. También la da un carácter legal lo cual deja de ver que no es una acción sin sentido. Cualquiera diría un pueblo tan antiguo y santo con una ley tan actualizada. Debemos de reconocer que Moisés tomó temas muy adelantados a su época.

Luego la comunidad de fe existe para salvaguardar los recursos espirituales, alentando a sus nuevas generaciones a formar hogares estables, felices y fértiles. De la misma manera se ha de preparar para atender esa marea que afecta al mundo, la desestabilización y disolución de familias es un trabajo que absorbe la tarea pastoral de manera permanente.

Las ultimas dos décadas la tendencia de divorcios ha bajado, la razón principal es porque la gente ha dejado de casarse. Aún en el caso de las nuevas ideologías que se promueven, la gente huye del tema del compromiso, no solo en el caso de las familias, sino hasta de las iglesias.

LA IMPUREZA. Todo acto que desvirtúa los propósitos de Dios, nos desvía hacia conductas y hábitos impropios. La moralidad es un tema que exige un capítulo aparte. Abordar el tema desde esta perspectiva, nos muestra que muchas familias se desintegran por causa del pecado.

La ausencia de una perspectiva clara de la santidad en el matrimonio ha hecho que muchos tomen el tema tan a la ligera que la sociedad del siglo 20 deja una expresión del tema como una institución que había que demoler a precio de lo que fuera.

Los planes de Dios no cambian en cuanto a hacer habitar a la gente entre gente, la formación de matrimonios santos y familias sólidas es el desafío que toda pastoral debe cuidar en el siglo 21. Hoy los principios bíblicos deben reafirmarse profundamente creyendo que Dios hará cumplir su Palabra en todos aquellos que la practiquen

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Publicado por Pbro. Daniel De Los Reyes Villarreal

Pastor, Maestro, Líder y Escritor, ha sido líder de las Asambleas de Dios en México. Fue superintendente general del Concilio.

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