Homenaje en vida a Bienvenida Columna

Por Silverio Manuel Bello Valenzuela

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Hay personas que mientras caminan por los senderos de la vida, van dejando detrás huellas tan profundas, que ni el tiempo ni los años las pueden borrar. Hay personas que desde la temprana edad de su existencia se trazan metas tan claras y definidas que para lograrla se disponen a dar el todo por el todo sin importar las consecuencias. Con plena certeza, y sin exageración ninguna, todo eso se puede decir sobre la persona de Bienvenida Columna Reinoso, quien, en su niñez le entregó su vida al Señor a la edad de 8 años. Desde la edad de doce años comenzó a involucrarse en el servicio activo de la obra de Dios en su iglesia local. A la fecha, Bienvenida lleva 55 años de fructífero ministerio y más de 50 de esos años han sido trabajando en la Escuela Dominical a nivel nacional e internacional.

Su conversión y sus primeros pasos en los asuntos ministeriales

Según informaciones obtenidas directamente por la misma hermana Bienvenida, aceptó al Señor en el año 1955 en la ciudad de Monte Plata. Eugenio Columna González, fue el nombre de su padre, el de su madre, María Mélida Reinoso Tejada. El señor Eugenio era agricultor y su madre, de quehaceres domésticos. Tuvieron nueve hijos, 7 hembras y dos varones, siendo Bienvenida, el número tres de sus proles.

Columna Reinoso ingresó a estudiar en el Instituto Bíblico Central de las Asambleas de Dios en el año 1966, once años después de su conversión al evangelio de Cristo. Se graduó en el mes de mayo de 1968, y en ese mimo año, inició plantando una nueva iglesia en el pueblo de Juan Sánchez Ramírez (Cotuí), en la zona Norte del País. Quien escribe estuvo presente en aquel primer culto junto a un grupo de estudiantes del Instituto Bíblico, llevados por los directores de aquella época, los misioneros Einar G. y Raquel Peterson. El la actualidad la iglesia que plantó en aquel lugar es una congregación muy estable y confortable a la vez. Es la central del pueblo.

Inicio de las funciones de Bienvenida Columna R. en la Escuela Bíblica Dominical.

En la República Dominicana es imposible hablar de Bienvenida, sin que las personas de una vez no piensen en la Escuela Dominical, y a su vez, es difícil hablar de Escuela Bíblica Dominical sin que todo el mundo piense en Bienvenida Columna. Lo que es en nuestro país la Escuela Bíblica Dominical y en muchos otros países de Latino América, se le debe a Columna Reinoso.

Ella ha sido una verdadera columna de la educación para la iglesia local a través de la Escuela Bíblica Dominical. Su aporte ha sido significativo en las filas de las Asambleas de Dios a nivel nacional, como lo ha hecho, También a nivel internacional.

Bienvenida inició como obrera nacional de Escuela Bíblica Dominical en el año 1971, fue la mano derecha de misionera norteamericana, Dorothy Cederblom, quien, para aquella época, fungía como directora de ese Departamento. Viajaron juntas por todo el territorio nacional, visitando las iglesias, de los campos, los municipios, las ciudades y las provincias, enseñando y motivando a los pastores y a las congregaciones. En aquellos lugares llevaban congresos y seminarios para motivar a los pastores, y las iglesias para que formaran sus respectivos departamentos locales de Escuela Dominical. Nunca faltaron los entrenamientos para pastores, maestros y líderes de Escuela Bíblica Dominical. Bienvenida recorrió todo el país organizando escuelas bíblicas locales y promoviendo los famosos campos blancos y escuelas bíblicas fuera de la iglesia. Los campos Blancos, como se les conocía, eran clases bíblicas para niños inconversos que no asistían a la iglesia. Es importante saber, que en aquel tiempo en las Asambleas de Dios no existía el Departamento de Educación, por lo tanto, la Escuela Bíblica Dominical era reconocido en el Concilio como “Departamento”.

Estuvo enseñando y participando en las convenciones tanto nacionales como regionales de Escuela Dominical y predicando por las distintas iglesias de las Asambleas de Dios de todo el país, ayudando a formas las Misioneritas y los Exploradores del Rey en las iglesias locales.

Ingreso como Directora Nacional del Departamento de Escuela Dominical.

En el año 1973, el hermano Raúl Pérez Ávila (el Chino), sustituyó a la misionera Dorothy en la dirección del Departamento de Escuela Dominica, su función se extendió hasta el 1975. Bienvenida fungió como subdirectora de dicho departamento durante todo el período que Ávila estuvo como director nacional de ese Departamento. En el año 1975, nuestra hermana Columna Reinoso fue electa por el Presbiterio General de las Asambleas de Dios de nuestro país como directora nacional de este Departamento. Su dirección se extendió desde los años 1975 hasta el 2014.

Sus funciones en diferentes países relacionados con la Escuela Dominical.

Desde el inicio de sus quehaceres ministeriales en la Escuela Dominical, Bienvenida consagró toda su vida y todo su tiempo a ese ministerio. A lo largo y ancho de nuestro territorio nacional y a nivel internacional: Reorganizar, animar, motivar, maestros en sus planes y proyectos nacionales y locales a mantener, conocer y amar la educación cristiana. República Dominicana es uno de los países de América Latina y el caribe en donde todavía la Escuela Dominical se considera como la plataforma más sólida para la educación cristiana en la iglesia local, ese logro se ha alcanzado, gracias al gran trabajo, que Bienvenida ha estado realizando junto a un eficiente equipo de trabajo que organizó.

Desde el Servició de Educación Cristiana para América Latina, con sede en Hollywood, Florida, EE. UU.  El hermano Haroldo Calkins, invito la Hermana, Bienvenida Columna a trabajar en América Latina por más de treinta años.  Trabajó activamente enseñando y participando en convenciones nacionales y zonales organizando y dirigiendo talleres, seminarios, simposios y paneles sobre la relevancia de la Escuela Dominical sirviendo como apoyo en el conocimiento del currículum para esta generación. Ha sido fiel en apoyar nuestra Casa Publicitaria en Springfield, Estados Unidos, para la actualización de los materiales de la Escuela Dominical a nivel continental.

Roles ministeriales de Bienvenida Columna a nivel internacional, tanto en la Escuela     Dominical como en otras funciones.

Fue presidenta de la Comisión de Escuela Dominical en CELAD, durante los 1984-1990. En 1991 dirigió la grabación del primer video de enseñanzas sobre cómo celebrar campamento en América Latina. Fungió como consejera de la Revista del Evangelio Pentecostal en español del Concilio General de Springfield, MO. Estados Unidos, durante los años 2001-2010. Fue asesora del nivel de la iglesia local en el servicio de Educación Cristiana para América Latina, por 6 años.

Bienvenida fue la fundadora de Fraternidad Hispana de Escuela Dominical y Discipulado de Asamblea de Dios (FHEDDAD) Junto a otros líderes internacionales tales como Haroldo Calkins, Rossella Marcs, Efraín Espinosa, Ruben Alegre, entre otros. Fue vicepresidenta, luego presidenta por 22 años, llevando consultas internacionales a diferentes países con ejecutivos y líderes de educación cristiana de toda América Latina, lo que ha incidido para extender la Fraternidad Hispanoamericana y ha mantenido la unidad de criterio de la Escuela Bíblica dominical por toda América Latina.

En su función como misionera de la Escuela Dominical, Bienvenida ha viajado más de 15 países Latinoamericanos, además de Haití, España y Estados Unidos. Ella es una verdadera embajadora de la educación cristiana a nivel de la iglesia local. Los testimonios de superintendentes nacionales, de directores de Educación y de directores de Escuela Dominical de los países que ella ha visitado dan fe y testimonio la efectividad y productividad del ministerio de esta devota de la Escuela Dominical.

Testimonio de familiares de Bienvenida Columna sobre su persona y su ministerio.

1-    Eudocia Columna Reinoso, su cuarta hermana dice sobre Bienvenida lo siguiente:

“Bienvenida es una gran maestra; ha sido siempre muy sacrificial, ella nos enseñó que podemos servir al Señor a tiempo completo, sin dejar de cumplir con los deberes y compromisos con la familia. Ella siempre supo cuidar bien y brindarle amor y cariño tanto a su padre como a su madre todo el tiempo mientras vivieron en esta tierra.  Lo mismo ha sucedido siempre con sus hermanos y hermanas, con sus sobrinos y primos, siempre ha sido muy amable, cariñosa y afable con toda la familia.

En el 1976, yo vi a Bienvenida salir de casa agotada y enferma, con sus medicamentos en un bulto, porque tenía que ir a cumplir con el compromiso de dar cursillos de escuela dominical en otro lugar, y la critiqué, pues, pensaba por qué tenía ella que sacrificarse tanto; pero con el tiempo entendí, que su sacrificio y su arduo trabajo por la obra, no eran en vano, pues, lo hacía con esmero para Dios. Tu dedicación al ministerio ha dado abundantes frutos, tu esfuerzo y tu trabajo sólo serán bien pagados por nuestro padre celestial.”

2-    Margarita Columna Reinoso, hermana de Bienvenida, dice:

“En nuestra niñez, quien nos acercó en la palabra de Dios fue nuestro tío materno de nombre Donato Columna. Siempre venía temprano de la noche a cantar y a orar en casa de nuestros padres, quienes no eran cristianos. Recuerdo que en una ocasión nos llevó al pueblo de Monte plata a casa de unos hermanos de la iglesia Templo Bíblico que tenían una clase de escuela dominical. Ese día Bienvenida junto con sus dos hermanas mayores y una prima entregamos nuestro corazón, y aceptamos a Jesús como nuestro salvador. A partir de aquel día, junto a nuestro tío, y con lo poco que sabíamos del evangelio comenzamos a hacer cultos en nuestra casa, en las casas de nuestros tíos y familiares de nuestra comunidad. Todas participamos, pero siempre la que predicaba era Bienvenida, siendo ella la más pequeña, con apenas 9 años de edad. Ella siempre fue la líder del grupo.

Mas tarde, siendo una adolescente ya bautizada, se fue a vivir a la capital con una tía. Las hijas de la tía eran cristianas y asistían a la iglesia de la hermana Carmen Félix en el Ensanche. Aquella pastora, con visión de Dios, le tendió la mano a aquella joven, la cual tenía tanta pasión y deseo de servir a Dios, fue así como la puso en el camino correcto, recomendándola y ayudándola para que ingresara a estudiar al instituto Bíblico Central de las Asambleas de Dios.  

Desde entonces, Bienvenida es la guía espiritual de nuestra familia, una pastora que cuida sus ovejas y cuida su rebaño, fortaleciendo a los caídos, saciando a los hambrientos. Nunca ha importado la distancia ella siempre ha tenido y tiene tiempo, para orientarnos y guiarnos. Bienvenida ha sido mi apoyo incondicional a lo largo de mi vida.”

3-    La misionera Venélida Acosta Columna, sobrina de Bienvenida, comenta sobre su tía:

“Mi tía Bienvenida, siempre ha sido un ejemplo a seguir para mí. De niña dije: “Quiero ser como ella porque siempre está viajando, habla muy bien a favor de los niños y siempre está rodeada de personas especiales que aman a los niños”.

Más tarde, en mi juventud, entendí que todo tenía que ver con el ministerio que Dios le había dado y su deseo de hacer las cosas bien para dar gloria al Padre Celestial y que otros conocieran de Cristo. De su ejemplo de vida aprendí que el ministerio no es un trabajo, es un privilegio. Aprendí que debemos dar a Dios lo mejor de nosotros en todo momento. Aprendí a ser agradecida por todo lo que tengo. Aprendí a ser dadivosa, y a compartir con los demás, aunque sea poco lo que tenga. Aprendí a creer en Dios, aun, cuando lo que él pide de mí parezca una locura. Mi tía es la Pastora, la confidente, la reina, la amiga, la voz que todos se detiene a escuchar, y es la defensora de cada uno de sus sobrinos.

Estamos orgullosos de ver cómo Dios la ha usado en todos estos años, estamos orgullosos de ver cuántas vidas fueron tocadas por ella y su ministerio. Doy gracias a Dios por permitirme crecer viendo su ejemplo de vida y servicio.”

4-    Su sobrina Mélida Espinal, en su propio lenguaje, define a Bienvenida de la siguiente manera:

“Bienvenida Columna es una fuerza en su familia. Es la numero tres (3) de una línea de hermanas, que, por carencias materiales, crecieron con corazón fuertes y valientes para sobrevivir. Fue instruida por sus padres y hermanas mayores, desde pequeña salió a buscar ayuda trabajando en casas particulares para tener el apoyo de estudiar. Y desde entonces se convirtió en una ágil estudiante de la vida, siendo uno de sus pilares el tener compasión por los demás en todo momento. Desde el Niño o el anciano más vulnerable al hombre catedrático que anda perdido de su corazón. Ella tiene la habilidad de simpatizar y con amor llevar a la persona a sí misma. Es este uno de sus dones y el que ha utilizado también, durante toda su vida de maestra.

Su familia ha visto su entrega y sacrificio por la iglesia, en específicos, por la enseñanza de la Biblia como el histórico programa de la “Escuela Dominical.” Ha sido este un enfoque en su trayectoria como líder cristiana, como entrega valiosa ha dejado un precedente en la familia. Desde sus hermanas hasta los sobrinos nos regocijamos por su reputación a nivel nacional e internacional. Muchas veces nos encontrábamos en algún lugar donde mencionamos el apellido Columna y alguien se acercaba a preguntar si conocíamos a Bienvenida. Para los más jóvenes, a veces, nos es un gran reto mantener tal reputación intacta para no defraudar a nuestra tía madre. Ella nunca pide nada, entonces, nuestro mayor respeto y admiración hacia ella, ha sido y es, por su entrega incondicional a Dios y a su obra.  

Su vida ha sido la iglesia y sus enseñanzas. Realmente, es su identidad. Por esa entrega olvidó el matrimonio y los hijos, o cualquier ideal existente que identifica a una mujer. Ella rompió barreras e ideales con la afirmación de que su vida era instrumento divino. Su familia, en especial los jóvenes que no habíamos viajado, vivíamos por sus fotos y anécdotas de sus viajes a Latino América. Las historias de las montañas y frío y nieve en Perú, la gente pequeña con llamas en Bolivia. Su vida ha sido realmente una aventura fascinante.

En su carácter hay un estándar de ser femenina, prudente y capaz. Una fuerza en cómo caminar, ser amable, el vestir elegante y llegar a los lugares con paciencia y estilo. Ella me enseño cómo comportarse en un restaurante, como sentarse y pedir del menú, como agarrar el micrófono y proyectar mi voz para cantar juntas en las iglesias a las que me llevaba. Siempre me sentí como su favorita, pero si alguien le preguntara a mis otras primas y primos, ellos también, dirían lo mismo. Como ella lo hace, solo ella lo sabe hacer.

La admiro y amo tanto. Siempre ha sido muy cercana a mi madre y haberlas podido consentir juntas en las posibilidades que tuve me rebosa de amor. Cuando estuve de inmigrante, joven y sola en un gran país, fue ella quien fielmente me enviaba cartas, me visitaba y abogaba por mi bienestar con quien sea. Nunca escatimó sacrificio para que yo estuviera bien si en su alcance estuvo ella lo logro.”

Testimonio del pastor Freddy Martínez y de quien escribe, sobre la vida y ministerio de Bienvenida Columna.

Freddy Martínez.

“De los pastores del Concilio de las Asambleas de Dios de la Rep. Dom., el que más cerca ha estado de Columna Reino, ha sido Freddy Martínez.  Él formó parte del equipo de Escuela Dominical junta a ella durante muchos años. Al igual que las parientes de Bienvenida, por haberla tratado tan de cerca, lo que él dice, lo dice de corazón. Así se expresa él:

Hablar de una persona como mi amiga y compañera de ministerio Bienvenida Columna, me resulta muy fácil, lo difícil es sintetizar lo que ha sido su trabajo por más de cincuenta años en la obra del Señor en pocos párrafos. Si mi memoria no me falla, la conocí en el año 1968; se había recién graduado del Instituto Bíblico Central de Las Asambleas de Dios en Santo Domingo. Inmediatamente se graduó fue enviada a fundar la iglesia en la ciudad de Cotuí. Su ministerio en esa ciudad fue una bendición. La iglesia iniciada por ella permanece dando testimonio de la gracia de Dios en esa región.

Su ministerio en la Escuela Dominical. Después de fundar la iglesia central en Cotí, fue seleccionada por la misionera Dorothy Cederblom juntos con otros jóvenes, unos como representantes del ministerio de la Escuela Dominical en diferentes regiones del país y a ella juntos a Eleonora Guzmán como maestras para enseñar sobre la importancia de la Escuela Dominical en las iglesias. Recuerdo muy bien cómo ella mayormente desarrolló ese ministerio, era conocida por la gran mayoría de los pastores del país, el señor la usó poderosamente. Las iglesias tomaron en serio ese ministerio, que todavía permanece en este país. Desde que fue nombrada en el 1975, como directora nacional del departamento de Escuela dominical, me nombró como subdirector, y juntos trabajamos en todo el país, no importaba en la región que yo estuviera pastoreando, cuando me necesitaba me mandaba una comunicación, su expresión era siempre de urgencia, te necesito”. De inmediato, tuve que auxiliar a mi compañera y mejor amiga en cualquier situación.

Recuerdo cuando el Señor le ordenó que fundara un campamento anual para los niños de la Escuela Dominical en el país, sin ningunas experiencias previas, lo iniciamos y desde aquel primero que se hizo, cada año esos campamentos iban creciendo y haciéndose más interesante, llegando a ser una bendición para enseñar a los niños a amar al Señor. Algunos de los niños que participaron en aquellas actividades, hoy sirven al Señor.

A lo largo de estos años, he observado en ella, una mujer muy de Dios, que ha hecho todo cuanto el Señor le ha permitido, con humildad y amor por su causa. Su testimonio es intachable, esto no sólo lo digo yo, sino que lo han visto todas las personas que las han conocido. En tan poco espacio solo puedo decir de ella, parodiando las palabras del profeta Samuel: Hasta aquí, la ha ayudado Dios.”

Testimonio personal de quien escribe, Silverio Manuel Bello Valenzuela.

“Conocí a Bienvenida Columna Reinoso en el año 1967, cuando ingresé a estudiar al Instituto Bíblico Central. Tuve el privilegio de interrelacionar estando yo en mi primer año de estudios y ella, en su último año. Cuando los directores del plantel, los misioneros Einar y Raquel Peterson la llevaron a Cotuí a levantar aquella iglesia, yo como estudiante fui invitado a ese culto para declamar una poesía. Cuando mi esposa y yo fuimos directores del Instituto Bíblico Central, durante los años 1982-1990, Bienvenida fue una de las profesoras más excelentes del plantel. En los períodos que estuve en la superintendencia del Concilio, Bienvenida fue una gran palanca de apoyo.

Se puede decir, con toda propiedad, y en todo el sentido de la palabra, que esa misionara y sierva de Dios siempre ha tenido en todo momento y en todo lugar, un testimonio intachable delante de Dios y de los hombres.

En cuanto a su forma de ser, Bienvenida siempre ha tenido un carácter firme y estable; un temperamento controlado y maduro, noble, afable, tratable, agradable y tratable con todo el mundo. Nunca se ha oído de ella que le haya hablado a alguien con un tono prepotente, grotesco, desagradable u ofensivo, ni que haya empleado palabras hirientes, ofensivas o denigrante con nadie. Sus relaciones humanas siempre han sido muy asertivas con todas las personas con quienes interrelaciona. Ella siempre ha manifestado trato respeto y amable con sus líderes.

En cuanto a la sana doctrina, Bienvenida ha sido siempre una autentica defensora de doctrina. Lo ha demostrado en sus claras y eficientes enseñanzas como maestro del Instituto Bíblico Central; como eficiente conferencista y predicadora eficaz.

Aparte de haberse graduado en el Instituto Bíblico Central Bienvenida, también se graduó del ISUM a nivel de licenciatura. En su llamado a la obra del Señor Bienvenida prefirió consagrar su vida por completo al ministerio de la Escuela Dominical, tanto en nuestro país, como en los demás países hispanoparlantes. Hoy por hoy, las Asambleas de Dios de la República Dominicana y de los demás países de Sur, Centro América y el Caribe, tienen una deuda impagable con esta mujer de Dios.

Los testimonios que dan las hermanas de Bienvenida y los comentarios que hacen sobre su persona y su consagración a la obra de Dios, nos ayudan a conocer mejor y a valorar más la vida la y el ministerio de esta gran misionera.”

Que Dios siga cuidando y protegiendo y bendiciendo la vida y el ministerio de Bienvenida Columna Reinoso.

Silverio Manuel Bello Valenzuela

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