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4 maneras de amar a tus pastores laicos

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Soy miembro de una iglesia que tiene la fortuna de contar con cinco ancianos que pastorean, enseñan y supervisan nuestra congregación. Los cinco pastores tienen trabajos a tiempo completo que les permiten sostener a sus familias. Debido a que actualmente estamos en un período de transición para contratar a un pastor a tiempo completo, ellos se encargan de todas las tareas pastorales. Estos cinco hombres aconsejan a nuestros miembros, ocupan el púlpito y toman decisiones difíciles, a la vez que trabajan entre cuarenta y cincuenta horas a la semana en sus empleos. 

Aquí hay cuatro maneras de cuidar a los pastores laicos que hacen un esfuerzo adicional por sus rebaños.

1. Proporcionar un honorario para los ancianos laicos que trabajan en la predicación.

El pastor principal necesitará tiempo para descansar a lo largo del año. Normalmente, un anciano laico ocupará el púlpito cuando el pastor principal tome un domingo libre. Los pastores laicos harán sacrificios para asegurar que su congregación tenga un mensaje basado en la Palabra de Dios cada domingo. La preparación del sermón requiere tiempo, lo que puede alejarlos temporalmente de la familia y de otros compromisos semanales.  

La iglesia debe tratar de ser generosa con los que predican la Palabra

Pablo le dice a Timoteo: «Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza» (1 Ti 5:17). Pablo tiene en mente que más de un anciano puede ser considerado digno de una compensación económica («los que trabajan en la predicación y la enseñanza», plural). 

¿Esta compensación debe ser un puesto de trabajo a tiempo completo? No necesariamente. Es sensato permitir que los pastores laicos reciban alguna forma de pago por su trabajo. Si sus pastores laicos no reciben actualmente un honorario por predicar, consideren incluirlo en el presupuesto del próximo año. La iglesia debe tratar de ser generosa con los que predican la Palabra. «Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch 20:35). 

2. Muestra hospitalidad a los ancianos laicos y a sus familias.

Los ancianos laicos no pastorean el rebaño para obtener recompensa y reconocimiento. Después de todo, gran parte de su trabajo pasa desapercibido, como las reuniones matutinas para atender las necesidades de las almas de los miembros de la iglesia. Las reuniones nocturnas de los ancianos pueden parecer reuniones fraternales, pero estos hombres se esfuerzan por cuidar las almas de las que darán cuenta (Heb 13:17). 

La mejor manera de proporcionar un refrigerio a tus ancianos y a sus familias es invitándolos a cenar a tu casa u ofreciéndote a llevarles una comida durante la semana. Debemos practicar esos «unos a los otros» como nos enseña 1 Pedro 4:10: «Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios».

3. Trata a tus ancianos laicos con gracia y amabilidad.

Si bien algunas necesidades pueden ser urgentes, debemos recordar que los pastores laicos tienen trabajos diarios. A veces están abrumados con proyectos que tienen plazos urgentes. Pueden enfrentarse a una decepción por culpa de un compañero de trabajo difícil y, a veces, solo necesitan una tarde tranquila con sus familias. 

Las necesidades de la congregación son importantes, pero debemos recordar que debemos tratar con gracia y caridad a quienes nos cuidan. Esperar que estén a nuestra entera disposición es injusto. Uno de los requisitos de un anciano es «que gobierne bien su casa» (1 Ti 3:4). Debemos permitir a estos hombres la libertad de cuidar primeramente de su familia. 

Los miembros de la iglesia también deberíamos estar capacitados y equipados para el ministerio. La próxima vez que surja una necesidad, recuerda que Jesús está presente para pastorear tu corazón y que otros miembros son capaces de acompañarte para ofrecer consejo bíblico. Esto nos ayuda a no depender de nuestros ancianos como si fueran los únicos que pueden hacer la obra del ministerio. 

4. Confía en tus ancianos laicos.

Al igual que el pastor principal, los ancianos laicos cargan con la mayor parte de las dificultades de una iglesia. Es comparativamente más fácil someterse al pastor que ocupa el púlpito el 80% del año. Lo conoces o al menos sientes que lo conoces. Le escuchas hablar y explicar diversas decisiones y procesos. Pero los pastores laicos no suelen ser el centro de atención. Es probable que no los conozcas tan bien. No les has oído enseñar o explicar las cosas tan a menudo. Pero eso no debería importar. Siguen siendo hombres que Dios ha puesto sobre ti para cuidarte. Así que permíteles que velen por tu alma y que ofrezcan gentilmente un consejo correctivo en tu vida. Ellos se preocupan por ti y pueden aportar tanta sabiduría como otros pastores. 

Hermanos y hermanas, designen a hombres piadosos y calificados para que los pastoreen

Lamentablemente, como nunca antes, nuestra iglesia ha tenido que recurrir a nuestros ancianos laicos después de que tuviéramos que disciplinar a uno de nuestros pastores. Cuando se descubrió su pecado, nuestros ancianos laicos se apresuraron a informar a la congregación y ese pastor fue destituido la semana siguiente. Durante este tiempo, nuestros ancianos laicos oraron, aconsejaron y pastorearon a los miembros de nuestra iglesia durante horas y horas cada día. Respondieron llamadas telefónicas. Leían y respondían a las preocupaciones por correo electrónico. Condujeron a nuestra iglesia a través de una situación terrible.

En pocas palabras, nuestra congregación pudo avanzar gracias al liderazgo fiel de nuestros ancianos laicos. Esta es una de las muchas razones por las que una iglesia debe adoptar una pluralidad de ancianos. Continuamos nuestro ministerio del evangelio porque teníamos cinco hombres calificados para liderar cuando uno de ellos cayó. Hermanos y hermanas, designen a hombres piadosos y calificados para que los pastoreen. Confíen en ellos a lo largo de los años. Si lo hacen, su iglesia será más fuerte.

Publicado originalmente en 9Marks. Traducido por Equipo Coalición.

Source

Coalicion por el Evangelio
Coalicion por el Evangeliohttps://www.coalicionporelevangelio.org/
Coalición por el Evangelio ayuda a la iglesia a conocer la Palabra de Dios con la mente, amar a Dios con el corazón, y proclamar la gracia y la verdad del evangelio de Jesús.

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