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¿Alguna vez ha enfrentado una situación que parece no tener solución? DIOS AL RESCATE (23)

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Gracias al asombroso poder de Dios, el cristiano no debe temer al enemigo. 2 Reyes 19:35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.

¿Alguna vez ha enfrentado una situación que parece no tener solución? Tal vez es un diagnós­tico médico o un colapso económico. La frase: «Pero Dios…» nos da esperanza aun en las situa­ciones más difíciles. La lección de hoy habla de Judá que enfrentó muchas pruebas para las cua­les no tenía mucha esperanza. Pero Dios mismo intervino de una manera sobrenatural para dar la victoria a su pueblo.

Los acontecimientos de 2 Reyes 18 y 19 siguen a una etapa de decadencia espiritual en Judá. El rey Uzías había hecho lo recto a los ojos de Dios, aun­ que no destruyó los santuarios paganos (véase 2 Reyes 15:1-4). Pero su nieto Acaz le dio la espalda a Dios completamente e incluso hizo que Judá pagara tributo a Asiria (la nación que llevó cau­tivo al reino del norte durante el reinado de Acaz).

Cuando Acaz murió su joven hijo Ezequías subió al trono. Este rey llevó a la nación a un avivamiento. Pero el avivamiento se desvane­ció y muchas personas regresaron a sus malos caminos. Finalmente Dios permitió que el rey Senaquerib de Asiria atacara a Judá.

1—El pueblo de Dios es amenazado

□ ¿En quién confías? 2 Reyes 18:17-27

El reino del norte de Israel había sido invadido por los asirios y llevado al cautive­ rio. Y ahora, Judá, el reino del sur, enfrentaba el mismo futuro. El rey Ezequías, un rey bueno y piadoso (véase 2 Reyes 18:1^4), se vio obligado a entregar incluso el oro del templo en un intento de aplacar el ánimo de Senaquerib.

El pasaje comienza con los principales asesores de Senaquerib enfrentando a los representantes del rey Ezequías en Jerusalén. Asiria había mostrado un domi­ nio completo sobre otros ejércitos, y Ezequías tendría pocas razones para creer que Judá podía vencer. Senaquerib también era consciente de la confianza y la devoción de Ezequías al Señor, aunque pensaba que los israelitas adoraban a Dios en los santuarios paganos que Ezequías había derribado (véanse w . 22,23). Así que este malvado rey asirio comienza con la pregunta: «¿Qué confianza es esta en que te apoyas?» (v. 19). Judá no podría derrotar a los asirios con palabras.

Entonces, los hombres de Ezequías comenzaron a usar el arameo en su con­versación (véanse w. 26,27) para que el pueblo de Jerusalén que escuchaba no entendiera lo que decían. Pero los hombres de Senaquerib querían que todos entendieran que el pueblo de Judá estaría mejor servido si se rendía a los asirios.

Ellos decían que no tema sentido siquiera confiar en Dios, porque supuestamente El estaba en contra de su propio pueblo.

□ ¿Quién te rescatará? 2 Reyes 18:33-36

Las amenazas de Asiría continuaron en 2 Reyes 18:33. Pero Ezequías se propuso que el pueblo confiara en el Señor. Esta fue la declaración de Dios a través del profeta Isaías, cuyo ministerio estaba activo en ese momento: «Te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiría; y a esta ciudad ampararé» (Isaías 38:6).

Senaquerib se burló de la idea de que el Dios de Judá pudiera ayudarlos. Habría sido inconcebible para el rey asirio que el Dios de Judá pudiera ser mayor que los dioses de Asiría. No es de extrañar que Senaquerib se sintiera en libertad de

jactarse: «¿Qué dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?» (2 Reyes 18:35).

Quienes representaban a Judá no respondieron palabra a los hombres de Sena­ querib—porque Ezequías les había ordenado que no lo hicieran (v. 36). Su silencio representaba una nueva declaración de fe. Confiarían en el Señor Dios para res­ catarlos. Moisés dio una instrucción similar al pueblo de Israel cuando se vieron atrapados entre el ejército egipcio y el Mar Rojo: «No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros» (Éxodo 14:13).

2-—Ezequías se vuelve a Dios

□ Ezequías responde con humildad 2 Reyes 19:1-3

Claramente, el pueblo de Dios procedió con fe cuando no accedió a las demandas y argumentos de Rabsaces (o, del mismo Senaquerib). Aunque ciertamente, las amenazas del rey eran aterradoras a la luz de las batallas que ya había ganado. Además, Senaquerib había proferido un terrible insulto a Dios.

El rey Ezequías respondió rectamente cuando fue al templo—la morada del Señor—rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio (2 Reyes 19:1). La acción de ras­gar los vestidos representaba su dolor por la blasfemia que acababa de escuchar contra Dios.

Aparentemente, Dios no dio una respuesta directa a Ezequías, así que envió ofi­ciales y sacerdotes al profeta Isaías para decirle que este era un día de angustia (w. 2,3). Nótese que la última parte del versículo 3 era un proverbio de la época, que básicamente enseñaba que todo poder humano se había agotado. Verdaderamente, si se mide solamente por la fuerza y el potencial humanos, Judá no tenía ninguna posibilidad de derrotar al rey Senaquerib y a los asirios.

□ «Tal vez el Señor haya oído» 2 Reyes 19:4

Claramente, el rey Ezequías reconoció que la raíz de esta crisis era esencialmente espiritual. Como resultado sabía que Isaías, el gran e influyente profeta de los reyes, tendría un mensaje para el rey en ese trascendental momento de la historia. Tal vez el Señor había escuchado el vil mensaje de Rabsaces, y ciertamente del mismo Senaquerib, y promulgaría su juicio sobre Asiría (2 Reyes 19:4).

Es cierto que Ezequías había restaurado las prácticas de adoración entre el pueblo conforme a lo prescrito en la Ley. Sin embargo, el rey pudo haber fallado en la manera de establecer relaciones con otras naciones. Quizá había actuado como Acaz, usando la sabiduría y la fuerza militar humanas para enfrentar al enemigo. Quizá había olvidado que Dios es quien triunfa sobre los enemigos de su pueblo. Pero ahora, Ezequías claramente reconoció el problema que él y la nación enfren­taban. Por lo tanto, pidió a Isaías que buscara el rostro de Dios en favor de él y de la nación.

3- El Dios todopoderoso responde

□ «No temas»

El rey Ezequías fue recompensado por su confianza en Dios. Isaías ciertamente tuvo un mensaje para el rey y la nación: el temor no era la respuesta. No debían desanimarse ni dejar que las palabras blasfemas de Senaquerib y sus subordi­nados los amedrentaran (2 Reyes 19:5,6). Más bien, Israel debía cifrar toda su esperanza en el Señor, porque El estaba a punto de hacer algo asombroso. Vemos que la huida de Senaquerib no sería por el poder del pueblo de Dios, sino por la acción salvadora del mismo Dios. Isaías no revela cómo sucedería todo esto. Era suficiente que Ezequías supiera que Dios haría algo grande en favor de su pueblo.

□ Dios cumplió su promesa 2 Reyes 19:32-37

El profeta Isaías comunicó sus propias palabras de esperanza y aliento al rey Ezequías y al pueblo. El ejército de Senaquerib no entraría en Jerusalén. Esa misma noche, el ángel del Señor provocó la muerte súbita de 185.000 soldados de Senaquerib. El resto del ejército se despertó y se encontró rodeado de cadáveres (2 Reyes 19:35). Es de imaginar el terror que estalló entre ellos en medio de ese espantoso panorama. Este evento en particular está registrado en los archivos históricos extra bíblicos del antiguo historiador griego Heródoto. Si bien el cum­plimiento del plan de Dios puede tardar a veces mucho tiempo, finalmente se cumplirá (véase 2 Pedro 3:4-9).

Y así, Dios rescató a su pueblo y mantuvo su promesa a David al responder las oraciones de Ezequías. Nosotros también podemos enfrentar enemigos que parecen insuperables. Pero debemos recordar que la batalla es del Señor. Podemos confiar que El nos da la victoria.

Qué nos dice Dios?

En una situación que parecía desesperada, y en medio de la burla de sus enemigos, el rey Ezequías dependió de Dios. ¿Qué presiones está enfrentando usted hoy? ¿Tiene que tomar decisiones difíciles? Siempre podrá sentirse seguro si confía su futuro a Dios.

Pastor: David Gamboa
Pastor: David Gamboahttps://midialbum.com
Creador y fundador de este portal y otros que son parte de su trabajo como diseñador web, Pastor de la iglesia Emanuel para las Asambleas de Dios en México, Musico y director del grupo Fase2 y director del sello disquero Unzion Records. Promueve y patrocina esta plataforma esperando sea de bendición para ti.

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