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EL REGRESO DEL HIJO PRODIGO una hermosa lección de perdón y restauración – conócela (19)

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pdf 19 El regreso de un hijo pródigo MAESTRO 0 B 276
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La voluntad de Dios es que las personas que están perdidas se reconcilien con Él.

Lucas 15:22 – Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en sus mano, y calzado en sus pies.

Si consideramos la actitud de los líderes reli­giosos hacia Jesús, Él tuvo gran paciencia para enseñar los principios del reino y del amor de Dios. Aunque muchos de los que escuchaban no entendían cómo las enseñanzas hacían referen­cia a su propia vida, el amor de Jesús por ellos era inquebrantable. Al iniciar este estudio, pida­mos a Dios que nos ayude a ver a los demás, y a nosotros mismos, como lo hace Jesús.

Jesús salva a quien esté dispuestos a seguirlo con fe, pero esto molestó a los que criticaban su aper­tura a los pecadores (Lucas 15:2). Para ilustrar el gozo de Dios sobre todos los que se vuelven a Él, y para confrontar a los líderes con sus propias ideas erradas respecto a quién ama Dios, Jesús refirió tres parábolas. Las dos primeras trataban sobre una oveja perdida y una moneda perdida (w. 3-10). La tercera, más conocida como la pará­bola del hijo pródigo, es la más detallada. Jesús presenta una escena familiar para ilustrar el dis- tanciamiento de un individuo de Dios, y el deseo de Dios de que haya una restauración.

1—Una vida derrochada

□ Riqueza desperdiciada Lucas 15:11-13

La parábola del hijo pródigo comienza cuando un hombre rico escuchó la petición del menor de sus dos hijos. No queriendo esperar a que su padre muriera, el hijo pidió su parte de la herencia. Según la Ley, el hijo primo­génito recibía una doble porción de la herencia de su padre; por lo tanto, el hijo menor de la parábola tenía derecho a un tercio de la riqueza de su padre (véase Deuteronomio 21:15-17). El padre, entonces, dividió su bienes entre sus dos hijos.

Al parecer el hijo menor por algún tiempo había deseado un estilo de vida más libre, lejos de su hogar. Sin embargo, él no se preparó para el futuro y desperdició todo «viviendo perdidamente» (Lucas 15:13).

El viaje del hijo a una tierra lejana no fue sólo físico, sino espiritual. Cuando salió del hogar, disfrutó la oportunidad de deshacerse de todas las restricciones de una vida prudente y piadosa para sumergirse en una vida libertina, necia y descontrolada. Mientras desperdiciaba su herencia, se rodeó de otros que también desperdiciaban su vida.

□ Pobreza física y espiritual Lucas 15:14-16

La falta de previsión y preparación del hijo descarriado pronto tendría sus conse­cuencias. Justo cuando su riqueza se había acabado, todo el país en que se encon­traba experimentó una hambruna debido a un plaga que afectó los cultivos. Al parecer esto ocurrió como por la propia mano de Dios. Repentinamente este hijo se vio necesitado, al borde de la inanición.

Para su alivio, posiblemente, encontró trabajo en la hacienda de un agricul­tor local. Por encontrarse en territorio gentil, y siendo judío tuvo que aceptar la degradante tarea de alimentar cerdos, un animal inmundo para los judíos, cuyo consumo estaba prohibido por la ley (véase Levítico 11:7,8). Los oyentes judíos de Jesús habrían reconocido fácilmente lo bajo que había caído el hijo menor. En esta época de hambruna, él no ganaba lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas. En medio de la necesidad y el hambre vio con agrado el alimento de los cerdos. Después de haber tenido abundancia en la casa de su padre, sus decisiones irresponsables y pecaminosas lo llevaron a ver con agrado algo que un judío nunca habría considerado.

2—Penitente regreso y gozosa recepción

□ Una dura comprensión de la realidad Lucas 15:17-19

El momento decisivo en la vida del hijo pródigo tiene lugar cuando «[volvió] en sí» (Lucas 15:17). Reflexionó en la bondad y generosidad de su padre, aun hacia sus trabajadores contratados. Cuando vivía en la casa de su padre, su capacidad de raciocinio estaba nublada por su deseo de huir de los límites de la responsabilidad y la vida recta. Ahora, con el estómago vacío entre una manada de cerdos, solo podía imaginar la «abundancia de pan» que disfrutaban aquellos que trabajaban para su padre.

El regreso del hijo pródigo fue mejor planeado que su salida del hogar. Lo más importante es que no sólo regresaba a sus amigos y a su hogar; él regresaba a su padre. Consciente de que no había honrado a su padre terrenal ni a Dios mismo, preparó una apelación que presentaría ante su padre.

Por la grave ofensa, el hijo también se reconoce indigno de llevar el nombre de su padre. Para ser aceptado en el hogar, estaba dispuesto a ser recibido como un criado de su padre. Esta reflexión del hijo pródigo revela la confianza de que su padre lo recibiría—al menos como jornalero.

□ Un Padre perdonador y amoroso Lucas 15:20-24

El padre había esperado el regreso de su hijo y finalmente su anhelo se veía cum­plido (Lucas 15:20). En vez de reprender a su hijo indigente por sus errores mora­ les y financieros, corrió a él y lo recibió con los brazos abiertos. La detallada des­cripción de Jesús representa la manera en que Dios Padre trata a quienes vienen a Él arrepentidos. Hay una gran diferencia entre el amor de Dios y la actitud de los líderes religiosos que censuraron a Jesús por acoger y comer con los pecadores.

El padre, después de escuchar la confesión de su hijo, ordenó a sus sirvien­tes que lo trataran como a un rey. La túnica era apropiada para un invitado de honor. El anillo representaba la autoridad familiar. Las sandalias significaban la condición del hijo. El padre ordenó que mataran al becerro engordado para el festejo. El motivo de la celebración era sencillo: su hijo, tenido como muerto, había regresado con vida. Perdido para quienes lo amaban, ahora había sido hallado. La terminología «muerto» y «vivo» se refiere en otra parte de la Biblia a

la diferencia entre una condición pecaminosa y la salvación (v. 24; véase Efesios 2:1-5). Además, «perdido» y «hallado» conectan este relato con las parábolas de la oveja perdida y la moneda perdida en Lucas 15; en estas tres parábolas, lo que está en primer plano es el gozo de Dios por una relación restaurada con el pecador arrepentido.

3—El espíritu de celos es reprendido

□ Negarse a celebrar Lucas 15:25-30

Cuando el hyo mayor regresa de su trabajo en el campo, escuchó el sonido de la música y el baile. Este hijo no sabía lo que había ocurrido, tal vez porque se había distanciado de la familia. Cuando supo el motivo de la celebración, se negó a participar.

El padre, que había salido para recibir al hijo menor arrepentido, ahora sale a pedirle a su hijo mayor que se una a la celebración. El hijo menor había confe­sado sus malas acciones. Ahora, el hijo mayor revela sus sentimientos respecto a los años de fiel servicio a su padre. Se quejó de que, a pesar de todo su trabajo, nunca habían festejado en su honor. También se distanció de su hermano menor, llamándolo «este tu hijo» al hablar con el padre (v. 30). Como los líderes religiosos a quienes Jesús se estaba dirigiendo, el hijo mayor no podía entender el perdón y la aceptación de alguien que se había alejado tanto del plan de Dios.

□ El gran amor del Padre Lucas 15:31,32

El padre celebró que su hijo menor volviera arrepentido, luego reafirmó al hijo mayor su cariño de padre y la disponibilidad de su riqueza para él. El hijo mayor no perdería nada al mostrar gracia a su hermano menor. Sin embargo, el padre tam­bién explicó que era necesario celebrar el regreso del hijo menor. De una condi­ción de pérdida y aparente muerte, el hijo pródigo volvió sano y salvo a los brazos amorosos de su padre. Las parábolas de este capítulo muestran gozo cuando un perdido es encontrado. Debemos cuidamos de las actitudes de autojustificación y celebrar cuando alguien recibe a Cristo, así como cuando un pródigo regresa arrepentido.

¿Qué nos dice Dios?

Jesús usó la figura de un padre terrenal para ilustrar la respuesta de Dios a cada persona que viene a Él arrepentido y recibe perdón. El hijo pródigo fue recibido con alegría, compasión y gozo después de recapacitar y regresar a casa con su padre. Dado que las Escrituras describen el regocijo en el cielo por el arrepenti­miento de los perdidos (véase Lucas 15:7), nosotros también debemos celebrar cuando alguien cuando llega a la familia de Dios.

Pastor: David Gamboa
Pastor: David Gamboahttps://midialbum.com
Creador y fundador de este portal y otros que son parte de su trabajo como diseñador web, Pastor de la iglesia Emanuel para las Asambleas de Dios en México, Musico y director del grupo Fase2 y director del sello disquero Unzion Records. Promueve y patrocina esta plataforma esperando sea de bendición para ti.

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