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LA MANERA EN QUE EL DISCIPULO CRECE – El ejercicio que propicia el desarrollo del discípulo

Fecha:

Base bíblica: 1 Tesalonicenses 3:11-13

Contenido:

1. El desarrollo de la comunión
2. Crecer en comunión fraternal
3. La cooperación con los demás hermanos
4. La importancia de congregamos.

Introducción

Una vez que nace y se somete a una alimentación apropiada, el nue­vo discípulo contará con energías y entusiasmo para vivir una vida en­tregada a Cristo. Pero pronto descubrirá que su amor por Dios y su gra­titud hacia Cristo le impulsarán a realizar acciones que lo demuestre.

El implemento de un accionar a favor de Cristo y sus intereses cons­tituyen el mejor ejercicio que puede realizar un nuevo discípulo, a fin de mantener el vigor alcanzado y continuar su crecimiento progresivo.

Veremos algunas de esas acciones en el resto de esta lección.

I. El desarrollo de la comunión

Un creyente tiene la necesidad de compartir con otros cristianos que tengan su misma fe y propósitos. El término griego koinonía se utiliza para indicar la comunión y la fraternal amistad que se debe establecer entre los creyentes.

Esta comunión se establece y desarrolla cuando el nuevo discípulo se reúne con sus demás hermanos. La Biblia alienta esta práctica: “¡Mi­rad cuán bueno y cuán delicioso es habitarlos hermanos juntos en ar­monía!” (Sal. 133:1) Se afirma que en ese compartir de los hermanos. Dios envía su bendición y su vida permanente: “Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.” (v. 3).

2. Crecer en comunión fraternal

El apóstol Pablo tenía este anhelo por sus discípulos: “… el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con to­ dos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad de­ lante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro SeñorJesucristo con todos sus santos.” (1 Ts. 3:11-13). Esta es la “vida eterna” que en­vía Dios sobre sus hijos que viven juntos y en armonía. El amor de unos por otros les ayuda a confirmarse en la fe y a permanecer en obediencia y santidad (ver He. 10:23,24).

El amor entre hermanos es una demanda claramente establecida en el Nuevo Testamento: “Permanezca el amor fraternal.” (He. 13:1). Este mandamiento se reitera lo suficiente como para hacerlo central a la fe cristiana (ver Ro. 12:10; 1Ts. 4:9,10; 1P. 1:22).

El amor cristiano no es un absoluto filosófico, sino una conducta práctica. Se expresa en acciones y en motivaciones. Se mide por la obe­diencia incondicional a los mandamientos de Jesucristo (ver Jn. 14:15; Ro. 13:10; 1Ti. 1:5; 1Jn. 5:3; 2 Jn. 6), y el servicio fiel a Dios y a los her­ manos (ver Flp. 2:17; Flm 7; 3 Jn. 3-8).

La práctica de la comunión fraternal es además alentada en el NT mediante un mandamiento prohibitivo: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (He. 10:25).

3. La cooperación con los demás hermanos

La fe en Jesús lleva a una transformación de la vida y a una comu­nión entre los creyentes. Los cristianos en la iglesia primitiva vivían jun­tos y compartían todo (Hch. 2:44). Su fidelidad se manifestaba en su perseverancia en la enseñanza de los apóstoles, en la unión, en la parti­ción del pan, y en las oraciones (Hch. 2:42).

Para celebrar la cena del Señor debemos entender que es un acto sim­bólico para hacer memoria del sacrificio de Cristo y para tener comu­nión con el Cuerpo de Cristo (su iglesia). 1 Co. 11:17-22). El acto sim­bólico de la cena del Señor encierra una gran revelación del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, somos miembros de ese cuerpo. Para tomar la Cena del Señor debemos caminar en esta revelación, y no andar en pleito, con­ tienda y enemistades (1 Co. 11:17-20).

Cuando tú no entiendes el Cuerpo de Cristo, que no eres un indivi­duo aislado, y no mueres al egoísmo para vivir una vida corporativa y que los miembros del Cuerpo de Cristo son parte de ti, comerás indig­namente la Cena del Señor. (1 Co. 11:29-32).

En sí el beber y comer la Cena del Señor indignamente no tiene que ver con el acto simbólico, tiene que ver con la vida de pleito, enemistad, contienda en la Iglesia, esto trae enfermedad y juicio a los que no practi­can la vida del cuerpo.

Una Iglesia armoniosa y unida gozará de salud y fortaleza divina.
El bautismo es una acto de fe y simbólico que te revela que eres un hombre nuevo.
La cena del Señor te revela que eres parte del cuerpo de Cristo.

4. La importancia de congregarnos. Hebreos 10:22-26.

No debemos acostumbramos a no congregamos, (vs. 25).
Es muy importante congregarte por que recibes estímulo, motiva­ción y ayuda de los otros miembros del cuerpo de Cristo (vs. 24).

  • Es muy importante congregarte por eso te mantiene firme (vs. 23).
  • En las reuniones congregacionales recibes bendición, vida eterna y unción (Sal. 133:1-3).
  • En las reuniones congregacionales eres alimentado con las enseñan­ zas apostólicas (Hch. 2:42).
  • En las reuniones congregacionales eres capacitado para cumplir tu misión en la vida.
  • Persevera en congregarte y no te desanimes, aísles, muchos han de­ caído en su fe y propósito por no congregarte (Hch. 2:46).

2.1.) La importancia de las reuniones en las células o reuniones en los hogares.

En Hechos 2:46, nos revela que los primeros cristianos se reunían en:

-En el templo (Reuniones grandes)
-En las casas (Reuniones pequeñas).
Las reuniones en el templo son para fundamentos y dirección a tra­vés de la voz apostólica (consejería y enseñanza) y profética (predica­ción). Las reuniones en las casas son más personales, allí tú puedes ha­cer preguntas de acuerdo al orden de la reunión, allí tienes mas acerca­miento al líder, en estas reuniones tu puedes participar, ayudar, colabo­rar. Es muy importante que te involucres en una célula de crecimiento y discipulado ya que descubrirás tus dones en el reino y los desarrollarás bajo el cuidado y consejo de nuestros guías espirituales.

fuente: libro del pastor Fernando Figueroa:
de sus apuntes de libro.

Pbro. Fernando Figueroa González
Pbro. Fernando Figueroa Gonzálezhttps://pastorales.com/author/padreabraham20hotmail-com/
Ministro del Concilio de las Asambleas de Dios en México, Pastor, Lider nacional del DEC - Educación Cristiana, promotor de institutos bíblicos o seminarios teológicos. de buen corazon, siervo de Jesús y leal asambleista. (de los veteranos) (01-55) 3096.0223

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