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Conoce el TRASFONDO HISTORICO DE ECLESIASTES – para Maestros y Pastores

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VERDAD CENTRAL:  El libro de Eclesiastés, aunque fue escrito hace siglos, posee un mensaje oportuno y necesario para nuestro tiempo.

OBJETIVO: Conocer el marco histórico en que se produjo el libro de Eclesiastés. Apreciar las aportaciones que el Predicador hace tanto a los receptores de su tiempo como a nosotros. Recorrer los temas principales que abarca el escritor para un mejor dominio en el estudio.

Sugerencias didácticas
1. Que los alumnos mencionen, sin consultar su Biblia, algunos datos que recuerden de la biogra­fía de Salomón.
2. Pida a los alumnos que en una hoja en blanco hagan una lista de aquello que el autor de Ecle­siastés considera como “vanidad”.
3. Que tres alumnos de la clase cuenten cómo ha sido su experiencia buscando la felicidad, y si consideran haberla encontrado.

INTRODUCCIÓN

El nombre de este libro tiene su raíz en la palabra hebrea Qohélet, que es un participio femenino del hebreo Qahal, que quiere decir: congregación, asamblea o reunión. La Septuaginta le llama Eclesias­tés, como parte de su versión latinizada, que traducido es: una asamblea. El término Qohélet también puede significar: el que reúne a una audiencia, el predicador, el maestro, el sabio, el que analiza varias opiniones y decide cuál es la más correcta.
Del vocablo hebreo Qahal, y con el significado expresado líneas atrás, también proviene el término griego ekklesia, que es de donde se deriva la palabra “iglesia”. El Eclesiastés entonces es: un pre­ dicador, un disertador, alguien que habla al pueblo con extrema sabiduría y poder, y es escuchado.

l. Generalidades

Comentario adicional
El contexto histórico es de suma importancia en el estudio de cualquier libro de la Biblia para una mejor comprensión de las circunstancias en las que la revelación fluyó. Dice el escritor José M. Saucedo: Dios se reveló en la historia deforma concreta, por tal motivo, el contenido de cada libro, capitulo, versículo y palabra de la Biblia tienen razón de ser en el trasfondo histórico en que fueron expresados. El análisis de éste es necesario para entender el texto bíblico y su mensaje a la luz de las circunstancias en las cuales fue concebido.

Para comprender de una mejor manera lo que se quiso expresar en el libro de Eclesiastés, es de alta prioridad analizar algunas generalidades que tienen que ver con el contexto histórico.

1- El AUTOR

Algunos rabinos atribuyen la autoría del libro a Ezequias o a Isaías, ya que hay una suposición de que uno de ellos lo incluyó en el canon. Por otra parte, la alta crítica dice que el autor fue un sabio maestro judío de Palestina, un pensador crítico. Sin embargo, la mayoría de los comentaristas conservadores concuerda con que el autor de este magnífico libro está empapado de la vida y ense­ñanzas de Salomón, el hombre más sabio de aquellos tiempos.

Se cree que Salomón escribió su primer libro, Cantar de los Cantares, en su juventud; mientras que su segunda obra. Proverbios, fue creada en su etapa adulta. Eclesiastés es el documento que el sabio escribe ya en su vejez, cuando ya había vivido la vida, y comprendido parte de los designios de Dios, siendo ya un anciano.

2. LOS RECEPTORES

No hay indicación clara de quién o quiénes fueron los receptores del libro. Algunos comentaristas creen que Salomón tenían en mente a su hijo Roboam (12:12). Es un hecho que el autor dirige pa­ labras a la nueva generación de jóvenes (11:9-12:1), pero el resto del contenido incluye a un público más heterogéneo.

3. Lugar y fecha

El año de escritura se registra entre el 1000 a. C. y el 935 a. C. Algunos le adjudican otra fecha más cercana, ya que unas partes pequeñas del rollo de este libro se encontraron en el Mar muerto, cerca del segundo siglo antes de Cristo. Al parecer fue escrito en Jerusalén, ya en los últimos días de Salomón.

4. La OCASIÓN

Por lo que se dice en el capítulo 1, versículo 12, se cree que Salomón ya no estaba en el reinado sobre Israel {Yo el predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén). Ya aquel hombre estaba en sus últimos días de vida, gozando y disfrutando de lo obtenido en toda su carrera, pero reflexionando también acerca de la felicidad, considerando que ésta no llegó a pesar de todo lo ganado. Recuerda también a los que son jóvenes, filósofos, y que piensan que la felicidad se encuentra en lo material, justo como él lo hizo un día.

5. El propósito

El propósito de Salomón al escribir este libro fue, en primer lugar, demostrar que la felicidad no se puede conseguir con bienes o riquezas. Nada material logrará el sumo bien del hombre en esta tierra, porque absolutamente todo es vanidad. Quiere también el Predicador expresar que lo mejor que el hombre puede hacer es someterse a los designios divinos, que bien está decirlo, es la mejor opción que tiene.

6. La estructura

El contenido del libro no es muy amplio. Trata el escritor de ser directo en su menaje, para que todos puedan entender lo que él ya comprendió. Sin embargo, para nosotros, a una gran distancia de tiempo, lugar y cultura, el libro constituye un desafío a la hora de interpretarlo.
Del 1:1-2:26 el Predicador cuenta su experiencia, haciendo un desglose de todo lo vivido y todo lo obtenido. Del 3:1-12:8 el escritor se centra en los juicios que suceden en torno a la existencia del hombre. Como un resumen, y para concluir, Salomón hace una aportación muy importante, seña­lando cuál es el bien supremo del ser humano (12:9-14).

II. LOS TEMAS DOMINANTES

Comentario adicional
En todos los libros encontramos temas que dominan de manera general el contenido de ellos. El objetivo principal del que los estudia es buscar cuales son, para una mejor comprensión de los do­cumentos. Al encontrarlos se podrá interpretar de una mejor manera, y se contará con un orden de escritura que hará que el estudio sea menos complicado.

Eclesiastés cuenta, por lo menos, con dos tenias principales dominantes que se hacen evidentes, al estudiar de manera detallada el desarrollo del contenido. Se podrían tratar de identificar más, pero sólo son dos los que ocupan primacía.

1. LA VANIDAD EN LO TERRENAL

En este tema dominante el Eclesiastés nos muestra que la vanidad está inmersa en todo lo que se realiza debajo del sol; lujos, riquezas, mujeres, sabiduría, vida. Vanidad de vanidades, dijo el predicador, todo es vanidad (12:8).
Salomón había comprendido esta verdad al experimentarla en carne propia. Logró el monarca lo que cualquier hombre habría querido obtener en aquella época. Se rodeó de una inmensa cantidad de lujos; jamás se negó ninguna clase de placer. Pero llegó a la conclusión de que todo lo que se pueda conseguir en esta tierra, aquello en lo que el hombre se afana, no es más que vanidad e ilusión. La misma vida es vanidad para el ser humano.
Los mortales buscan siempre la felicidad por todos los medios posibles, menos donde deberían in­dagar: en el Creador.

2. La felicidad en la voluntad de Dios

Salomón da un recorrido por lo que fue su vida, y deja claro que la felicidad verdadera se encuen­ tra aceptando la voluntad divina, y sometiéndose a ella. Fuera de los designios divinos el hombre puede alcanzar todo lo que se proponga; fama, riquezas, lujos, deleites, excentricidades, pero jamás encontrará la felicidad.
El escritor nunca define que el tener lujos, dinero o cosas materiales sea malo. Pero si la persona consigue obtenerlos y vive lejos de la voluntad de Dios, aunque lo logrado le cause placer, no será feliz.

Hay algo claro en las palabras de Salomón: cuando el hombre logra alcanzar todo lo que quiere en la vida, logrando sus objetivos y sus sueños, pero además de lo anterior es consciente de la voluntad del Señor y se somete a ella, guarda los mandamientos y teme a Dios, habrá alcanzado la felicidad en su máxima expresión.

III. LAS APORTACIONES DEL PREDICADOR

Comentario adicional
Siempre que se recurre al análisis del contexto histórico se encontrarán verdades que no se hubiesen observado en el pasaje en una lectura ordinaria. Tales principios, que fueron aplicados en el tiempo de su escritura, suelen traer también aplicaciones y enseñanzas para la vida actual.

Como es de notarse, el libro de Eclesiastés está repleto de principios que, aunque fueron dados para los oídos expectantes del tiempo de Salomón, siguen trayendo enseñanzas y consejos prácticos para la vida actual.

1. Aportaciones para su tiempo

Sin lugar a duda, el autor no sólo quiso escribir un libro donde reflejara sus vivencias, y lo apren­dido de estas, sino que fue más allá; pensó en la nueva generación de jóvenes de su tiempo, y del concepto erróneo que tenían de la felicidad. Ellos traían las mismas inquietudes, y así como Salo­món lo hizo en su momento, también buscaban la felicidad, pero lo hacían en el lugar equivocado. Salomón entonces quiere plasmar en un libro el consejo que le dé rumbo a los pensamientos de los muchachos que buscaban un bien, pero tal vez estaban mal enfocados. El autor, como puede ob­servarse en cada parte del escrito, y ante la naturaleza de sus receptores hambrientos de sabiduría, escribe este documento para satisfacer a este sector demandante, impregnando un sello sapiencial que no tiene precedente.

2. Aportaciones para la época actual

Así como el libro tuvo sus aportes para su tiempo, en la actualidad sigue aportando consejos que atraen no sólo a oyentes jóvenes, filósofos y pensadores. La búsqueda de la felicidad es lo que atañe a la mayoría de los seres humanos. Muchas personas se concentran en buscar ésta en los bienes materiales. Se fatigan, se afanan, lo entregan todo para acumular posesiones, y al final se dan cuenta que nada valió la pena. Aunque alcanzaron sus metas, no lograron encontrar lo que buscaban. Por esta razón, hay personas excéntricas, con excesivos lujos y llenos de bienes materiales, pero hundi­dos en la tristeza. Por otra parte, hay quienes a pesar de sus carencias materiales hallaron contenta­ miento en la voluntad divina.

Así que el Eclesiastés sigue lanzando sus mensajes a la época actual. Nos instruye, nos aconseja, desafía nuestro intelecto, nos advierte, nos invita a definir nuestras prioridades, y al final nos dirige a lo más importante: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos.

CONCLUSIÓN

El libro de Eclesiastés nos invita a no creer que las vanidades de este mundo nos darán la felicidad. Si bien es cierto que los bienes materiales son buenos y hasta necesarios, de ellos no emana la plena satisfacción ni la felicidad. El Predicador nos deja claro que debemos someter nuestra voluntad a la voluntad divina, ya que es a través de ella donde encontraremos el todo de nuestra vida. Enfren­taremos luchas y pruebas, pero hallaremos contentamiento en Dios, confiaremos en su soberanía y anclaremos nuestra confianza en su sabiduría.

Adentrémonos en el estudio de este maravilloso libro. Ahondemos en sus verdades. Aceptemos el desafío de estar atentos a cada consejo, y no nos perdamos la enorme riqueza que nos ofrece la Pa­ labra de Dios a través de cada una de las reflexiones de Eclesiastés.

fuente: libro de estudio biblico sobre eclesiastes
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