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DEVALUACIÓN ESPIRITUAL — Pbro Alejandro Carranza de la Peña

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la devaluación espiritual no sólo va relacionada con situaciones de pecado o de tentación, sino con la intención y motivos del corazón. ¿Qué tan alto se cotizan las acciones de nuestra vida espiritual en el Wall Street de los cielos?

…Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó… (Lucas 10:30). Había comenzado su descenso, iba hacia abajo, dejaba las partes altas de la geografía y entraba en las partes bajas de aquella región. El hombre del relato solamente caminaba cuesta abajo hasta que en el momento menos esperado cayó en manos de ladrones los cuales lo robaron lo hirieron y lo dejaron medio muerto. El descenso de 1.200 metros desde Jerusalén, a una altura de 835 metros sobre el nivel del mar; hasta Jericó, que se encuentra cerca del Mar Muerto, a unos 400 metros bajo el nivel del mar, tomó tan sólo, según los comentaristas, alrededor de 40 minutos .

Su vida fue de más a menos, descendió, entró en picada diría un piloto de aviación, se devaluó diría un especialista en finanzas. En un sentido espiritual, Jerusalén se ubica como el lugar de comunión con Dios, donde existe paz, santidad, integridad, gozo etc. Jericó representa el lugar de pecado, lejanía de Dios, donde existe el vicio y la maldad. Quien va rumbo a Jericó, avanza directamente hacia el fracaso, hacia el pecado, hacia una franca devaluación espiritual.

En el caso de Jerusalén y Jericó la pendiente es muy abrupta, sin embargo, la estrategia preferida de las tinieblas es más sutil y sigilosa. Se dice que el diablo intentará hacernos caer de grandes alturas, pero no de un solo golpe. Nadie intenta bajar de un cuarto piso tirándose de la azotea, pero si lo hará por una cómoda escalera; escalón por escalón, para que su descenso sea gradual y seguro. De igual manera la devaluación espiritual en los creyentes se da poco a poco, gradualmente, de manera sutil e imperceptible.

No tiene que ser necesariamente una vida indecente o grosera lo que nos lleva al descenso espiritual, sino simplemente el estilo de vida que hemos decidido mantener. Costumbres, principios personales, acciones que aunque no sean abiertamente pecados van minando la resistencia espiritual del creyente hasta que cae escandalosamente.

El Salmo 1 comienza con una escala descendente de acciones y situaciones varias que desembocarán tarde o temprano en una triste ruina espiritual. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado… (Salmos 1:1). …

anduvo: es decir va de pasada, anduvo tímidamente por allí, no se le pudo ubicar plenamente en el lugar pero sí se le relacionó con él …estuvo: ahora si se detuvo, está allí, se le ubica perfectamente en el lugar, se localiza en ese sitio …se ha sentado: toma parte activa en el evento, y se ha convertido en un pecador consumado. Podemos decir por contraste que el creyente que descuida su salvación primero …anduvo…, después …estuvo, y finalmente , … se ha sentado en el mundo del pecado. El creyente pleno, que si cuida su salvación: no anduvo, menos estuvo y mucho menos se ha sentado.

Consejo práctico: evitemos los lugares y las situaciones de tentación para que delante de Dios nuestro valor espiritual no vaya a la baja sino a la alza.

La devaluación espiritual no sólo va relacionada con situaciones de pecado o de tentación, sino con la intención y motivos del corazón. ¿Qué tan alto se cotizan las acciones de nuestra vida espiritual en el Wall Street de los cielos? La respuesta la tendremos hasta el fin de los tiempos, cuando se escucharán de parte de Dios frases que van desde un Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor (Mateo 25:21), hasta un apartaos de mí, hacedores de maldad (Mateo 7:23).

No obstante entre las dos clases de sentencia divina, estará mediando el día de las recompensas en el cual se manifestará verdaderamente el peso y la calidad de nuestras vidas y obras espirituales según Dios. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego (1 Corintios 3:11-15).

monAlgunos se encontrarán ante una realidad inesperada que dejará al descubierto el valor real de su desempeño en Cristo Jesús. Algunos perderán la recompensa que esperaban, porque su actuar no fue del todo sincero o desinteresado. Estarán aquellos que en todo lo que hacían buscaban un beneficio material, aquí y ahora, ya sea de prestigio personal o de riqueza. Daban limosna para ser vistos de los hombres (Mateo 6:2), oraban en público para que otros vieran cuan buenos eran (Mateo 6:5), prestaban para recibir otro tanto (Lucas 6:35), ciertamente quienes así proceden dijo Cristo: ya tienen su recompensa; no esperen recibir otra. Su vida espiritual aunque aparentemente muy próspera y victoriosa ante los hombres, ante Dios, está devaluada.

Al respecto Pablo denuncia el actuar de la iglesia de Corinto exhortándola a cambiar de rumbo pues habían caído en una devaluación en la que se gloriaban en los hombres, se enredaban en contiendas, pretendían desligarse de Pablo y de la sana doctrina. Como resultado se inclinaban a un evangelio más elegante y decoroso en el que el pecado no era un asunto tan grave y delicado. Los sufrimientos por causa del evangelio eran cosa del pasado y debían ser eliminados sin aceptarlos como parte del precio inevitable que se debe de pagar por seguir a Jesucristo. Pablo les dice: Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros! (1 Corintios 4:8).

Hoy en día existen grupos semejantes que pretenden vivir un evangelio donde la prosperidad es la piedra angular de su sistema de doctrina, piensan que las promesas de Abraham son para ser cumplidas hoy. Confunden los tiempos, piensan que las glorias del reino de Dios prometidas a los judíos y al mundo entero, y que son para el milenio, se deben de cumplir en ésta y no en otra generación. Llenan a plenitud de la medida de aquellos que la Escritura señala diciendo: … buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús (Filipenses 2:21).

Siguen siendo de enorme inspiración las palabras del Soneto al crucificado que con respecto a las motivaciones del corazón dicen: No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.

fuente: Aviva 2012 – 003

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Pbro. Alejandro Carranza de la Peña
Pbro. Alejandro Carranza de la Peña
Pastor y Líder de las Asambleas de Dios en el Distrito Coahuila, Escritor de la revista Aviva y hombre de mucha fe.

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