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DAR CON ALEGRÍA, una ofrenda que enseña un estilo de vida — Pbro. Fernando Figueroa

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2 Corintios 8

[dropcap]L[/dropcap] os capítulos 8 y 9 de la segunda carta a los Corintios son un verdadero arsenal sobre el tema de la generosidad. De hecho, estos dos capítulos articulan la expresión teológica más basta, amplia y completa que la Biblia trata sobre el tema que nos ocupa, el asunto de la mayordomía.

Más que argumentos o exhortaciones, los capítulos relatan la vivencia estremecedora de lo que sucede cuando la gente ofrenda con el corazón y con el propósito correcto. La historia bíblica relata los momentos de escases y necesidad que los santos en Jerusalén estaban pasando, motivo y razón por la que Pablo instruye a la iglesia gentil para demostrar nos sólo su gratitud sino además ejercitar la gracia de dar.

Los capítulos 1 al 7 de la misma carta, dan evidencia de cómo los asuntos del pasado que separaron a Pablo de sus ovejas han quedado zanjados. Una muestra de ello es que ahora en un nuevo espíritu de compañerismo y entendimiento Pablo se propone reunir una ofrenda para ayudar a la iglesia madre en Jerusalén. Para sorpresa y gozo de Pablo la iglesia gentil respondió más allá de sus expectativas. De hecho una buena dosis de teología de la mayordomía que aporta el Nuevo Testamento proviene de estos significativos capítulos. Era necesario que los gentiles mostraran amor y gratitud hacia sus hermanos judíos y ésta era la oportunidad perfecta.

Los macedonios, un ejemplo viviente de generosidad (vv.1-7).

reloLa situación económica y social de los tiempos de la iglesia primitiva era crítica. Así lo muestran muchos versículos donde se relatan eventos de apremiante necesidad y crisis. Los cristianos no eran bien vistos en un imperio absolutista y corrupto. Conseguir un buen trabajo o llegar a ser un prominente hombre de negocios era difícil aunque no imposible, aunado al ambiente de persecución y violencia, hacía la vida para los cristianos muy complicada. Sorprende entonces que los hermanos de Macedonia a pesar de sus limitaciones extremas se convierten en un referente de entrega y generosidad. Pablo ilustra y contrasta dos situaciones que nos muestran el grado de problemas por los que atravesaban los hermanos: Grande prueba de tribulación y, Profunda pobreza, y no son exageraciones conmovedoras, sino realidades latentes.

Ambas limitaciones lejos de inhibir la pasión del corazón de los macedonios, avivan el fuego de la entrega; ante la grande prueba de tribulación se desborda el gozo, y frente a la pobreza extrema pervive la verdadera riqueza, la generosidad. Me dejan sin aliento estos impactantes versículos; lejos de quejarse se gozan, en vez de pedir, dan. ¿De dónde provenía tal magnitud de entrega? De un corazón rebosante de gratitud, un amor que no mide la entrega ni escatima el sacrificio; están imitando a su Rey y Señor. No conocemos la cantidad de la ofrenda, y ni falta hace, lo que sí sabemos es que el propósito fundamental de aquella ofrenda cumplió su inspirador cometido, ayudar a los hermanos en Jerusalén.

Queda demostrado que el amor y el compañerismo no sólo se dicen, se concretan en la actitud de estos hermanos ejemplares; Pablo añade que dieron más allá de sus fuerzas y, rogándonos que les permitiéramos el privilegio de participar. Los macedonios sabían que lo importante no es tener lujos o dinero, sino construir el compañerismo cristiano. El dinero siempre es el segundo paso en cuestiones de dar, el primer paso es darse al Señor primeramente.

Dos palabras interesantes en este bloque de ideas son sin duda participar que es Koinonia y servicio que es Diakonia. Algunas veces con la sana intención de motivar a los creyentes para que ofrenden más, la ofrenda se anuncia como una ofrenda de amor, ¿habrá acaso una ofrenda que no lleve amor? Si así fuera, aquella ya no es ofrenda, será sólo una dádiva fría que intenta curar un poco el remordimiento y la indolencia.

Cristo el ejemplo supremo (vv. 9-24).

En el versículo 7 Pablo da por sentado que la iglesia tiene gente muy talentosa, útil a la causa del evangelio, y entre esos ministerios está incluido el de la generosidad. Esos dones en la iglesia eran un regalo de Cristo pues él siempre es sumamente generoso. Por eso Pablo no ordena la ofrenda, sólo guía la causa con sabiduría y tacto. Las riquezas de la iglesia no consisten sólo de sus edificios majestuosos o ministerios sobresalientes; la iglesia es rica y completa cuando sabe dar obedeciendo el ejemplo de su Señor. Iglesia que no ejercita, comprende y desarrolla el ministerio de dar está incompleta, es miope y en tanto desobedece al Señor.

Ayudar a los hermanos en Jerusalén era un proyecto muy importante que bien valía la pena involucrarse; no se podía desperdiciar tan desafiante oportunidad. Aquella ofrenda no sólo bendijo a los hermanos de la iglesia madre, sino que los principales beneficiados fueron los propios macedonios; recuperaron una nueva visión de la misión de la iglesia, nuevas fuerzas para seguir llegaron a sus vidas, además de la gracia divina que en todo los ayudó para salir adelante. La ofrenda produjo un efecto múltiple tanto en los oferentes como los destinatarios. Cristo los bendijo con multiplicaciones extraordinarias al seguir ellos su ejemplo. Servir a nuestro prójimo es servir a Cristo. Las iglesias grandes no son necesariamente las que se cuentan en nú- mero de miembros, sino en el tamaño del sacrificio que hacen para una causa que Dios les pone en el corazón.

El ejemplo de los macedonios debió inspirar a los corintios en la ofrenda que ellos también estaban reuniendo con similares propósitos, eran vitaminas espirituales las noticias de lo que aquellos hermanos había hecho con tanto esfuerzo. Seguramente los corintios se habían propuesto una meta de cierta cantidad y Pablo los anima a llegar a esa meta (vv.11, 12), no obstante hay que dar de acuerdo a nuestras posibilidades, Dios conoce nuestros límites y los respeta. Ninguno está obligado a dar lo que no tiene. Es muy probable que los cristianos de Corinto fueran más prósperos que los macedonios la abundancia vuestra (v. 14) razón extra entonces para abrir la mano con largura y abundar en buenas obras. Se espera que todos los hermanos de la iglesia participen de acuerdo a sus posibilidades, ya que Dios es justo en retribuir con equidad, como ejemplo Pablo cita el caso de Éxodo 16:18, donde todos recogieron maná del cielo sin límite o condiciones.

Finalmente, Pablo reconoce que los corintios harán un gran esfuerzo y darán una ofrenda abundante trayendo con ello gloria al evangelio y al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Delante de Dios no hay ofrendas grandes o peque- ñas; a los ojos de Dios, dos blancas es toda la posesión de una mujer viuda y vale tanto más que las ofrendas cuantiosas de otros. Lo importante no es sólo dar, dan los ricos y los filántropos, dan los solidarios y los altruistas; pero el dar cristiano es dar con gozo, dar con sacrificio, dar siempre.

fuente: Aviva 2012-003

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Pbro. Fernando Figueroa González
Pbro. Fernando Figueroa Gonzálezhttps://pastorales.com/author/padreabraham20hotmail-com/
Ministro del Concilio de las Asambleas de Dios en México, Pastor, Lider nacional del DEC - Educación Cristiana, promotor de institutos bíblicos o seminarios teológicos. de buen corazon, siervo de Jesús y leal asambleista. (de los veteranos) (01-55) 3096.0223

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